Dejad que sea sincero con vosotros: ‘Life is Strange’ es uno de mis juegos favoritos. Puede que no tenga unas mecánicas increíbles, que su árbol de decisiones no estuviera evolucionado y que su gameplay consistiera solo en escoger entre A y B, pero se sentía real. Chloe y Max eran tangibles, su relación era tierna, dramática, cómica, con un pasado a sus espaldas: Don’t Nod creó algo muy especial, y son perfectamente conscientes de ello, ahora que la saga ha volado a otras manos. ¿Qué hacer cuando no tienes tu juego estrella? Por supuesto, crear otro diferente.
Back in the 90s I was in a very famous video game
18 de febrero de 2025. Esa es la fecha en la que saldrá la primera parte de ‘Lost Records: Bloom & Rage’, que continuará justo un mes después en PS5, Xbox Series X/S y PC. Y promete hacer algo muy inusual en estos tiempos que corren: atentar contra la nostalgia, hablar sobre esos momentos pasados y darnos cuenta de que quizá no fueron mejores, sino, simplemente… pasados.
Con el reencuentro de cuatro amigas 27 años después de su última conversación, el juego irá yendo hacia atrás y hacia delante tratando de descubrir qué pasó entre ellas, con algún elemento sobrenatural por el camino y dejando que el jugador saque sus propias conclusiones. Porque puede que los medios hayan glorificado lo que era tener un VHS o una fotografía física en las manos, pero ‘Lost Records’ pretende no que te derritas de nostalgia, sino que aceptes que aquello pasó, que el tiempo queda atrás, que existió, con una sombría aceptación.
Es lo que los que ya peinamos canas necesitábamos jugar después de tantos años obsesionados con la absurda noción de que todo tiene que volver, de que los mejores videojuegos eran en 8 bits y las mejores películas las que cogías en el videoclub. Tenía que llegar Don’t Nod para que nos diéramos cuenta de que hemos sido unos papanatas.