Por mucho que el público esté pidiendo a gritos The Last Of Us 3, a Naughty Dog le encanta remar a contracorriente y darnos lo que no sabíamos que queríamos. Al fin y al cabo, antes de lanzar el primer juego de la saga, lo que el público quería es que no dejasen nunca de sacar Uncharteds. Pero aquí estamos: en 2024, cuatro años después del último título original del estudio, y sin saber lo que está por venir. Eso sí, con un hype incontrolable.
The last of gods
Ahora hemos sabido que el estudio ha contratado a un viejo conocido de PlayStation, Rafael Grassetti. Es posible que, más allá del apellido gracioso, no os suene de nada, pero lo cierto es que ha trabajado como parte del equipo de arte en juegos pequeñitos y nada conocidos como Mass Effect 3, Dragon Age 3, The Order 1886, Infamous Second Son, Killzone: Shadow Fall y los dos últimos God Of War. Casi nada, ya véis.
El propio Grassetti creía que su carrera en Sony ya se había terminado cuando fichó para Netflix, para la que iba a llevar un estudio de videojuegos de primer nivel que, con muy poca paciencia, cerró en octubre. Y la gran pregunta que tenemos todos es… ¿Qué demonios va a hacer? Naughty Dog aún no ha mostrado su siguiente juego, pero aún no ha sacado una saga mala desde que en 1996 creara Crash Bandicoot, y no tiene pinta de que vaya a hacerlo ahora, y menos aún con semejante fichaje.
Lo único que sabemos es que Neil Druckmann está buscando la libertad total del jugador, y hace un año insistió en que quería “intentar algo nuevo, un poco diferente, que no le va a gustar a todo el mundo”, tomando como referente a Elden Ring y la ruptura de la narrativa de videojuego. Solo el tiempo lo dirá, pero es difícil aguantarse las ganas.