Dishonored 2, aclamado por la crítica y considerado uno de los mejores juegos del subgénero de los simuladores inmersivos, no logró alcanzar las cifras de ventas esperadas a pesar de su notable pedigree. Y claro, este hecho suscitó inquietudes en Bethesda, que comparó los resultados comerciales del título con los de su fenómeno Skyrim, que era notablemente más barato, lo que planteó interrogantes sobre el futuro de Arkane Studios. Según el exdiseñador de Arkane Lyon, Julien Eveillé, esta situación llevó a la dirección a cuestionar la viabilidad de continuar con el estudio. Glups.
Con honor
El legado de Arkane como productor de juegos refinados ha sido crucial para preservar la confianza de la alta calidad de Bethesda, pese al desempeño decepcionante en ventas de Dishonored 2 o de otros títulos como Dishonored: Death of the Outsider. Eveillé destaca que, si bien Skyrim ofrecía un vasto sandbox lleno de interacción, Dishonored se enfocaba en un diseño más meticuloso con un conjunto de reglas más estrictas, pero igualmente capaz de generar caos y creatividad en formas inesperadas.
Dinga Bakaba, nuevo director del estudio, ha sido fundamental en este contexto, promoviendo un enfoque en la creación de experiencias únicas en lugar de seguir modas como los juegos como servicio. Su liderazgo ha ayudado a restaurar la confianza en la gestión de Bethesda, destacando la intención de Arkane de desarrollar títulos que se distingan por su singularidad.
Sin embargo, la suerte de los estudios de Arkane ha sido desigual. Mientras que Arkane Lyon ha tenido éxito con Deathloop, su contraparte en Austin enfrentó dificultades tras el lanzamiento fallido de Redfall, lo que llevó al cierre del estudio. Eveillé, después de su salida de Arkane, ha lanzado su propio juego de horror inmersivo titulado Threshold, una experiencia que promete dejar a los jugadores al borde del aliento.