Arriba, arriba, abajo, abajo, izquierda, derecha, izquierda, derecha, B, A. Lo has reconocido, claro: es la secuencia de teclas por antonomasia, el Santo Grial de los trucos en los videojuegos, el famosísimo Código Konami. Ha aparecido en cientos de títulos, ajenos incluso a la propia productora, convirtiéndose en un hito que cualquier aficionado más o menos clásico debe conocer. Pero si existe es por pura casualidad, un error que nunca debió producirse y que en su momento hizo que algunos se llevaran las manos a la cabeza. ¡Así es como no hacen los mitos!
Código contra bugs
Todo empezó cuando Konami decidió llevar su arcade Gradius, un sobresaliente juego de naves espaciales y disparos, a la NES. Este port tuvo sus problemas, claro: al ser la consola menos potente que las recreativas, algunos niveles tuvieron que ser simplificados, las mejores de la nave pasaron de cuatro a dos y, en general, se notaba que no era la misma experiencia exactamente. Sin embargo, tenía algo que la hizo especial: un secreto con el que conseguir que tu nave tuviera todas las mejoras de manera inmediata. Pista: empezaba con “arriba, arriba, abajo, abajo”.
Fue Kazuhisa Hashimoto, el responsable del port, el que introdujo el código en la programación como una simple manera de hacer más fácil el trabajo de uno de sus testeadores, que no podía avanzar debido a lo exigente que resultaba: decidió que, para probar el juego, pudieran utilizar este código en la pantalla de pausa y convertir su nave en algo casi indestructible, pudiendo así fijarse exclusivamente en corregir los bugs y los glitches del juego. Solo hubo un problema: a medida que el título fue avanzando en las distintas fases de programación… Se olvidaron de quitarlo. Al fin y al cabo, era lo suficientemente fácil como para que los programadores lo conocieran y lo bastante complejo como para que nadie lo activara por casualidad.
Fue la propia Konami la que contó el código en entrevistas, y las revistas de la época empezaron a hacerse eco. Sin embargo, donde se hizo brutalmente conocido fue en el lanzamiento de Contra. De hecho, durante aquellos años se llamó Contra Code, conocido (con razón) porque daba 30 vidas de sopetón: un pequeño guiño a los jugones más entregados de la época. A partir de entonces, todo el mundo empezó a usar el código en cuestión, desde juegos clásicos como Tetris (en NES podías cambiar cualquier ficha por una alargada, una vez por partida) hasta otros más modernos como el Hollow Knight: Silksong, donde desbloquea un modo ultradifícil con muerte permanente.
De hecho, ha llegado a usarse incluso para desbloquear utilidades en el menú de Netflix o en el navegador Opera, ¡o en la web del Banco de Canadá! Hashimoto, con los años, no solo fue proclamado como el creador del easter egg definitivo, sino que además estuvo tras títulos como Los Goonies o la saga International Superstar Soccer. Tristemente, esta figura mítica de la historia de la industria falleció el 25 de febrero de 2020 a los 61 años (aunque hay quien insiste en que, en realidad, tenía 79) llevándose consigo una pieza de la historia geek como pocas.