Los grandes éxitos nunca mueren. Pueden permanecer durmientes, medio olvidados, pero siempre están esperando la oportunidad de volver mientras aún exista gente que los recuerde con cariño. Es por eso que nunca se puede dar muerto ningún gran éxito del pasado. Siempre está al borde de volver, si se dan las circunstancias adecuadas. Como parece que ocurrirá muy pronto con el que es, probablemente, el primer gran juego viral de la historia.
Eso es lo que ha ocurrido con Flappy Bird. Este popular juego creado por Dong Nguyen, arrasó en el 2013 con su jugabilidad sencilla y un tanto frustrante. En Flappy Bird encarnamos a un pájaro de aspecto bobo y controles toscos que tiene que volar entre cañerías verdes que, según las vamos atravesando, van obligándonos a ajustar más nuestro vuelo. Nuestro objetivo es mantenernos el máximo tiempo posible en el aire sin golpear ninguna de estas cañerías.
En su momento de mayor auge, Flappy Bird no sólo llegó a ser el juego más descargado de su tiempo. También llegó a generar alrededor de 50.000 dolares al día, según ha declarado el propio Nguyen. Algo que acabaría haciendo que su creador lo retirara de la App Store y Google Play, sintiéndose culpable, ya que pensaba que un juego tan pobre no debía tener tanta atención.
Este regreso de Flappy Bird, por tanto, puede sonar afortunado para mucha gente, pero tiene un lado oscuro. Por un lado, Nguyen en ningún momento ha declarado que haya cambiado de parecer sobre lo adictivo de su juego. Por otro lado, parece ser que quien está detrás del juego es una empresa, de nombre The Flappy Bird Foundation Group, de la cual no se sabe nada que ha aprovechado que la marca registral de Flappy Bird ha caducado y la están aprovechando para relanzar el juego para sus propios intereses. Algo que, según han podido notar varias personas, bien podría ser una estafa de criptomonedas de alguna clase.
Para descubrir de qué se trata exactamente, aún tendremos que esperar hasta 2025, para cuando está anunciado su regreso para plataformas Android e iOS. En cualquier caso, dada la evidencia y teniendo en cuenta la poca información disponible, es mejor mantenerse escépticos al respecto. Pues lo que bien podría ser una celebración, fácilmente podría convertirse en algo que lamentar si no tenemos cuidado.