El director Genki Kawamura ha revelado que su nueva película de terror, Exit 8, se inspira en el icónico sonido de El Resplandor, particularmente en el inquietante sonido del triciclo de Danny. Kawamura, quien ha expresado un profundo respeto por Stanley Kubrick, ha buscado incorporar ese nivel de detalle sonoro que descompone al espectador. Cuando [Danny] va por el pasillo en el triciclo, hay una diferencia en el sonido que produce al andar sobre la madera frente a la alfombra. Creo que ese nivel de diferencia realmente nos mueve y nos coloca en una especie de esquina mental, comentó el director en una entrevista.
Un videojuego que arrasó por sorpresa
La película sigue a un joven conocido como El Hombre Perdido, interpretado por Kazunari Ninomiya, quien enfrenta su miedo a la paternidad al descubrir que su novia está embarazada. Al bajarse del tren, se encuentra atrapado en un corredor que se repite de manera interminable, donde su único objetivo es llegar a la salida, Exit 8. A lo largo de este viaje, se encuentra con un niño, conocido como El Niño, quien lo acompaña en la resolución de diferentes acertijos que lo llevarán hacia la salida.
Un aspecto destacado de la producción de Exit 8 es su diseño sonoro, que presenta diferencias significativas en los sonidos de los zapatos de los personajes, simbolizando su naturaleza, ya sean humanos o NPC (personajes no jugables). Kawamura explicó que se realizaron audiciones para seleccionar los zapatos que producirían el sonido más adecuado para cada personaje, lo que demuestra una meticulosa atención al detalle en la producción.
Exit 8 está programada para estrenarse en cines el 10 de abril en Estados Unidos y el 24 de abril en el Reino Unido. La película basada en el videojuego indie del mismo nombre promete una experiencia única que explora temas de paternidad y miedo de una manera inquietante y reflexiva.
Cuando se dice que el perro es el mejor amigo del hombre es porque otra cosa no, pero siempre podemos confiar en los perros. No importa lo que ocurra, un perro nunca nos va a decepcionar o portarse mal. Por eso las películas de terror que han intentando hacer ver a los perros como malvados siempre se han sentido extrañas o fuera de lugar. Incluso aquellas que parten de la premisa de que hay algo mal con ese perro en particular o que le ha ocurrido algo extraño, nunca se sienten del todo correctas. Un perro nunca sería así.
Algo en lo que parece que Ben Leonberg también está de acuerdo. Porque al concebir su película debut, una película de terror nada menos, decidió que su protagonista sería un perrete. Y a diferencia de tantos otros en el paso, aquí el perro seguiría siendo el mejor amigo de los sufrientes humanos. El hombre de la película, Good Boy.
Una película con su premisa por delante
Un joven llamado Todd, con una enfermedad pulmonar crónica, decide mudarse a la casa rural en medio del bosque de su abuelo con su perro, un precioso retriever de Nueva Escocia llamado Indy. Aunque su hermana no está de acuerdo con la idea, porque su abuelo murió en extrañas circunstancias y piensa que la casa tuvo algo que ver con ello a causa de la posibilidad de que esté encantada, él cree que la vida campestre la ayudará a tener una vida mejor. Algo que pronto se demostrará todo un error. El estado de salud de Todd empeorará gravemente e, incomunicado, solo hay alguien que pueda ayudarle: Indy.
Toda la película se nos narra a través del punto de vista de Indy, auténtico protagonista de la película. Y el empeoramiento de la enfermedad y el descenso hacia la locura de Todd, desde el punto de vista de Indy, no hace sino hacer aún más descarnada toda la situación.
Si bien nunca hay actos de crueldad hacia Indy, algo que agradecerán los amantes de los animales, su punto de vista y su incomprensión e incapacidad de hacer algo concreto con lo que está ocurriendo es lo que añade esa capa extra de terror. Al no tener acceso a una mente racional que permita hacer preguntas y cuestionarse lo que ocurra, nunca sabemos concretamente si lo que está ocurriendo a Todd es natural o sobrenatural, algo que se refuerza por los sentidos agudizados de Indy. Haciendo que la película se afiance en el terror en ese terreno donde las películas mejor funcionan: donde nunca nos queda claro hasta qué punto lo que vemos es sobrenatural o no.
A fin de cuentas, su director, Leonberg, ha dicho que entre sus mayores influencias hay clásicos como Poltergeist y El Resplandor. Dos películas que, aun con evidentes elementos sobrenaturales, dejan abierto a la interpretación si todo lo ocurrido es real o solo una alucinación o una fabulación por parte del protagonista de la historia. Algo que ha buscado replicar activamente con Good Boy al hacer un final abierto, como en esas películas. Todo ello mientras se centraba en un elemento que quizás no se ha explotado tanto en el cine: la intensa relación entre seres humanos y animales. En particular, entre los perros y sus dueños.
El resultado es una película vibrante, terrorífica y emotiva, que sabe combinar a la perfección el drama y el terror a partes iguales. Todo ello haciendo que empaticemos tanto con el perro y los humanos sin, en ningún momento, poniéndonos en la situación de utilizar la crueldad animal para intentar explotar las emociones del espectador.
Algo que se ha hecho notar en lo bien que ha funcionado en taquilla y crítica. Con apenas 70.000 dólares de presupuesto ha conseguido ingresar casi 9 millones de dólares, solo contando su paso por salas, siendo uno de los estrenos más exitosos del año en cuanto a inversión por dólar. Además, la crítica ha sido entusiasta tanto al respecto de los aspectos técnicos de la película como de la extraordinaria imaginería que despliega, incluso si reconocen que el guion es quizás la parte más endeble del mismo.
Si todo esto te llama la atención, Good Boy está disponible en streaming desde el pasado 19 de diciembre en plataformas como Filmin. Y si te gusta el cine de terror, hay pocas excusas para que te pierdas la que es, posiblemente, la película más interesante del año.