Con la ceremonia de los Premios Goya a la vuelta de la esquina, surge de nuevo la inquietante realidad del acceso a las películas nominadas. Muchas de ellas se encuentran en un extraño limbo de disponibilidad, complicando que el público pueda disfrutarlas a través de plataformas de streaming. Aunque es posible que algunas regresen a la cartelera, la espera puede ser larga, ya que el tiempo que debe pasar desde su estreno en cines hasta su disponibilidad en casa se ha reducido, generando tanto oportunidades como frustraciones.
Una película con gran consciencia social
Entre las cintas que sí están accesibles se encuentra Maspalomas, la última obra del colectivo Moriarti, dirigida por los cineastas vascos José Mari Goenaga y Aitor Arregi. La película, que se puede ver en streaming a través de Filmin y Movistar+, presenta la conmovedora historia de Vicente, un hombre de 76 años que, tras enfrentar un problema de salud, se ve obligado a regresar a su entorno familiar, amenazando con volver a esconder su orientación sexual.
Maspalomas se destaca por su exploración del desafío que enfrentan las personas mayores dentro de la comunidad LGTBI, abordando una realidad que a menudo queda en el olvido. La capacidad de los directores para desentrañar emociones reprimidas se manifiesta a través de un enfoque profundo y humano del personaje de Vicente, interpretado por el talentoso José Ramón Soroiz. A lo largo de la narrativa, la película no solo pone en evidencia la vulnerabilidad de los ancianos, sino que también explora otras dimensiones de la desprotección social.
Los cineastas de Moriarti han demostrado una habilidad única para construir historias que ofrecen una reflexión sobre la identidad y el entorno. La relevancia de Maspalomas en el contexto actual resuena con fuerza y su estreno en plataformas de streaming puede acercar esta importante historia a un público más amplio en un momento crítico.
Cuando se dice que el perro es el mejor amigo del hombre es porque otra cosa no, pero siempre podemos confiar en los perros. No importa lo que ocurra, un perro nunca nos va a decepcionar o portarse mal. Por eso las películas de terror que han intentando hacer ver a los perros como malvados siempre se han sentido extrañas o fuera de lugar. Incluso aquellas que parten de la premisa de que hay algo mal con ese perro en particular o que le ha ocurrido algo extraño, nunca se sienten del todo correctas. Un perro nunca sería así.
Algo en lo que parece que Ben Leonberg también está de acuerdo. Porque al concebir su película debut, una película de terror nada menos, decidió que su protagonista sería un perrete. Y a diferencia de tantos otros en el paso, aquí el perro seguiría siendo el mejor amigo de los sufrientes humanos. El hombre de la película, Good Boy.
Una película con su premisa por delante
Un joven llamado Todd, con una enfermedad pulmonar crónica, decide mudarse a la casa rural en medio del bosque de su abuelo con su perro, un precioso retriever de Nueva Escocia llamado Indy. Aunque su hermana no está de acuerdo con la idea, porque su abuelo murió en extrañas circunstancias y piensa que la casa tuvo algo que ver con ello a causa de la posibilidad de que esté encantada, él cree que la vida campestre la ayudará a tener una vida mejor. Algo que pronto se demostrará todo un error. El estado de salud de Todd empeorará gravemente e, incomunicado, solo hay alguien que pueda ayudarle: Indy.
Toda la película se nos narra a través del punto de vista de Indy, auténtico protagonista de la película. Y el empeoramiento de la enfermedad y el descenso hacia la locura de Todd, desde el punto de vista de Indy, no hace sino hacer aún más descarnada toda la situación.
Si bien nunca hay actos de crueldad hacia Indy, algo que agradecerán los amantes de los animales, su punto de vista y su incomprensión e incapacidad de hacer algo concreto con lo que está ocurriendo es lo que añade esa capa extra de terror. Al no tener acceso a una mente racional que permita hacer preguntas y cuestionarse lo que ocurra, nunca sabemos concretamente si lo que está ocurriendo a Todd es natural o sobrenatural, algo que se refuerza por los sentidos agudizados de Indy. Haciendo que la película se afiance en el terror en ese terreno donde las películas mejor funcionan: donde nunca nos queda claro hasta qué punto lo que vemos es sobrenatural o no.
A fin de cuentas, su director, Leonberg, ha dicho que entre sus mayores influencias hay clásicos como Poltergeist y El Resplandor. Dos películas que, aun con evidentes elementos sobrenaturales, dejan abierto a la interpretación si todo lo ocurrido es real o solo una alucinación o una fabulación por parte del protagonista de la historia. Algo que ha buscado replicar activamente con Good Boy al hacer un final abierto, como en esas películas. Todo ello mientras se centraba en un elemento que quizás no se ha explotado tanto en el cine: la intensa relación entre seres humanos y animales. En particular, entre los perros y sus dueños.
El resultado es una película vibrante, terrorífica y emotiva, que sabe combinar a la perfección el drama y el terror a partes iguales. Todo ello haciendo que empaticemos tanto con el perro y los humanos sin, en ningún momento, poniéndonos en la situación de utilizar la crueldad animal para intentar explotar las emociones del espectador.
Algo que se ha hecho notar en lo bien que ha funcionado en taquilla y crítica. Con apenas 70.000 dólares de presupuesto ha conseguido ingresar casi 9 millones de dólares, solo contando su paso por salas, siendo uno de los estrenos más exitosos del año en cuanto a inversión por dólar. Además, la crítica ha sido entusiasta tanto al respecto de los aspectos técnicos de la película como de la extraordinaria imaginería que despliega, incluso si reconocen que el guion es quizás la parte más endeble del mismo.
Si todo esto te llama la atención, Good Boy está disponible en streaming desde el pasado 19 de diciembre en plataformas como Filmin. Y si te gusta el cine de terror, hay pocas excusas para que te pierdas la que es, posiblemente, la película más interesante del año.
Kathryn Bigelow, reconocida directora estadounidense, ha marcado un hito en el género del thriller gracias a su distintivo estilo que fusiona atmósfera y tensión. Aunque su trabajo ha sido elogiado por crear un entretenimiento provocador, también ha enfrentado críticas por la supuesta falta de sustancia en sus historias. Sin embargo, su capacidad para abordar la violencia y las dinámicas de poder en sus tramas le ha otorgado un lugar destacado en la filmografía contemporánea.
Una de las películas de vampiros más macarra de la historia
Una de sus obras más emblemáticas, Los viajeros de la noche (1987), ha sido considerada una película de culto que consolidó a Bigelow como una cineasta relevante. En este film, la directoria estadounidense mezcla géneros como el terror, el western y el neo-noir, construyendo una narrativa intrigante en un entorno rural de Estados Unidos. La trama gira en torno a un joven cowboy que, atraído por una forastera, se convierte en vampiro, lo que lleva a una exploración de comunidades peligrosas y relaciones familiares complejas.
Bigelow, junto a su co-guionista Eric Red, utiliza los elementos clásicos del canon vampírico para tejer una historia que se inserta en un sistema social jerárquico, con dinámicas de ‘familia encontrada’ que evocan su trabajo en retratos de cuerpos de poder y fuerzas de seguridad. Además, su exitosa colaboración con la banda sonora de Tangerine Dream otorga a la película una atmósfera electrizante que revitaliza el horror a través del prisma del neo-noir de los ochenta.
Actualmente, Los viajeros de la noche está disponible en streaming a través de Amazon Prime Video y Filmin, convirtiéndose en una opción ideal para los aficionados al género durante la temporada de Halloween. Su relevancia perdura a pesar del paso del tiempo, resaltando la habilidad de Bigelow para contar historias cautivadoras que trascienden su época.
Snake Plissken, el icónico personaje interpretado por Kurt Russell en las películas 1997: Rescate en Nueva York y 2013: Rescate en L.A., se presenta como el prototípico antihéroe de ciencia ficción. Descrito por su creador, John Carpenter, como un lobo solitario, cínico y con una férrea determinación, Snake encarna más el arquetipo de un criminal que el de un héroe tradicional. Sin embargo, Carpenter también sostiene que, a pesar de su oscuro trasfondo, Plissken posee una ‘unidad de propósito’ que lo eleva más allá del típico villano.
Un personaje con una influencia innegable
El director ha señalado que la esencia de un héroe radica en su motivación por alcanzar un objetivo claro, y Snake no es la excepción, ya que su única meta es salvarse a sí mismo en un mundo repleto de falsedades. Este enfoque ha llevado a debates sobre la naturaleza del personaje: ¿es realmente un héroe, un antihéroe o simplemente un villano que luce menos malo en comparación con su entorno?
Las influencias detrás del personaje son igualmente fascinantes. Carpenter se inspiró en la figura del hombre sin nombre, interpretada por Clint Eastwood, así como en sus propias experiencias personales y los relatos de veteranos de Vietnam. Esta combinación de elementos ha dado lugar a un personaje que, a pesar de sus defectos, se siente auténtico y fiable en su lucha por la supervivencia.
La huella que han dejado Rescate en Nueva York y su secuela en la industria del cine y los videojuegos es innegable. Creadores influyentes, como Hideo Kojima, han reconocido la influencia de Snake Plissken en sus propias obras. La dualidad del personaje invita al espectador a reflexionar sobre lo que realmente significa ser un héroe en tiempos de crisis, y la discusión sobre su carácter promete perdurar en la cultura pop. Y si quieres comprobarlo, puedes ver sus películas en Filmin.
El vigilantismo ha resurgido como un tema prominente en el cine de acción, capturando la atención del público al abordar la lucha contra el crimen en una sociedad cada vez más preocupada por la seguridad. Un claro ejemplo de este fenómeno se encuentra en El justiciero de la ciudad, estrenada en los años 70 y protagonizada por Charles Bronson. Esta película ha dejado una huella indeleble como un ícono del thriller de acción, abordando temas de venganza y justicia personal en un contexto de violencia urbana.
Una película que cuestiona el tomarse la justicia por tu mano
La historia sigue a Paul Kersey, un hombre común cuya vida se desmorona tras un violento asalto que resulta en la muerte de su esposa e hija. Consumido por el dolor y la rabia, Kersey se convierte en un justiciero nocturno, decidido a erradicar la delincuencia que asola Nueva York. Dirigida por Michael Winner, esta película estableció un precedente para futuras obras de justicieros, creando una escuela dentro del género cinematográfico que ha influenciado a numerosas producciones posteriores.
A pesar de su temáticas violentas, El justiciero de la ciudad es innegablemente entretenida. La actuación de Bronson, característico por su carisma rudo, logra que el público se sienta atraído por la historia, a pesar de cuestionar los métodos del protagonista. La película plantea un debate sobre los peligros del individualismo reactivo en la resolución del crimen, ya que el vigilantismo, aunque puede parecer una solución inmediata, no aborda los problemas sistémicos que dan origen a la violencia.
Hoy en día, El justiciero de la ciudad se considera un clásico en su género, recordada por su mezcla de entretenimiento y reflexión. Esta noche, los televidentes podrán revivir esta obra a las 22 horas a través del canal Be Mad, y también estará disponible en streaming en Filmin, asegurando que su legado continúe teniendo un impacto notable en el cine contemporáneo.
En el mundo del cine, cada temporada de premios se erige como un campo de batalla donde las películas buscan la validación crítica y el reconocimiento comercial. Un término que ha cobrado relevancia en años recientes es “Oscar-bait” o “cebo para los Oscar”, que se refiere a producciones cinematográficas elaboradas con la intención de atraer la atención de los miembros de la Academia. Este concepto tiene sus raíces en los años setenta, con El cazador (The Deer Hunter), dirigida por Michael Cimino y protagonizada por Robert De Niro, como uno de los ejemplos más emblemáticos.
Una película que redefinió las reglas del juego
A pesar de una recepción inicial tibia, tanto en taquilla como en críticas, El cazador logró transformar su suerte después de convertirse en un fenómeno durante la temporada de premios. Con una ambiciosa duración de tres horas y un enfoque psicológico y anti-belicista en la guerra de Vietnam, la película fue diseñada para ser vista como una obra de arte de prestigio. El equipo de producción vio el potencial de la cinta y organizó estratégicamente su estreno y proyecciones para que los votantes de la Academia la experimentaran fresca en sus memorias.
La estrategia resultó exitosa: El cazador terminó ganando cinco estatuillas en los Oscar, incluyendo Mejor Película y Mejor Director, lo que catapultó su éxito comercial, generando 50 millones de dólares en taquilla sobre un presupuesto de 15 millones. Este cambio drástico en la percepción pública subraya cómo la validación de la Academia puede influir notablemente en la recepción crítica y popular de una película.
Así, en cada nuevo ciclo de premiaciones, Hollywood continúa lanzando filmes que, aunque a veces parecen diseñados con la pura intención de acaparar premios, pueden evolucionar en su percepción a medida que los críticos y el público los reevaluan. El cazador sirve como un prueba irrefutable del poder de este fenómeno en la industria cinematográfica.
En la búsqueda de una película que combine calidad y relevancia, Siete días de mayo se erige como una opción imprescindible. Dirigida por el maestro del suspense John Frankenheimer y adaptada por el célebre guionista Rod Serling, la película se sitúa en un momento crítico de la Guerra Fría, donde las tensiones entre Estados Unidos y la Unión Soviética están en su punto máximo. Con un elenco que incluye a grandes nombres como Kirk Douglas, Burt Lancaster y Ava Gardner, este thriller político promete una envoltura narrativa fascinante.
Una película de Frankenheimer que causó polémica
El argumento gira en torno a un intento de golpe de Estado planeado por un general militar que considera al presidente estadounidense demasiado condescendiente con los enemigos comunistas. A medida que se desarrolla la trama, se perciben los ecos de un periodo histórico turbulento, donde la percepción del liderazgo de John F. Kennedy se encuentra bajo un intenso escrutinio. Este contexto no solo proporciona un trasfondo dramático, sino que también subraya la pertinencia del mensaje de la película sobre la estabilidad y la resistencia ante el autoritarismo en tiempos de incertidumbre.
La relevancia del film perdura en la actualidad, resonando con audiencias contemporáneas que se enfrentan a crisis políticas en diversas partes del mundo. Su enfoque en la lucha contra la tiranía y la defensa de la democracia encuentra eco en obras modernas, como Una casa llena de dinamita, dirigida por Kathryn Bigelow. La pericia narrativa de Serling y la dirección vigorosa de Frankenheimer crean una experiencia cinematográfica intensa que mantendrá a los espectadores al borde de sus asientos.
Siete días de mayo está disponible en varias plataformas de streaming, incluyendo Amazon Prime Video, Filmin y Pluto TV, lo que la convierte en un clásico accesible que no debe ser pasado por alto por los amantes del buen cine.
Considerado uno de los más grandes directores de westerns, Sergio Leone es conocido por películas icónicas como El bueno, el feo y el malo y Hasta que llegó su hora. Sin embargo, su obra de 1971, ¡Agáchate, maldito!, a menudo es relegada a un segundo plano en comparación con estos clásicos, pese a que combina elementos de aventura y política de una manera singular y ambiciosa.
Una película que pasa desapercibido entre sus obras maestras
¡Agáchate, maldito! fue un proyecto que inicialmente Leone no deseaba dirigir. Al aceptar la propuesta de su colaborador Sergio Donatti, pensaba en que otra persona se encargara de la realización. Sin embargo, las tensiones durante el rodaje, especialmente con el actor Rod Steiger, forzaron a Leone a tomar el mando de la dirección. A pesar de estos conflictos, Steiger reconoció el mérito del trabajo de Leone tras el estreno de la película.
Visualmente, el filme presenta un enfoque estético menos pulido en comparación con otras obras de Leone. Esta elección puede haber contribuido a su percepción como el “peor western” de su carrera, aunque contiene momentos de gran fuerza visual. A diferencia de sus trabajos anteriores, en ¡Agáchate, maldito! los diálogos son escasos, dejando que la poderosa banda sonora de Ennio Morricone impulse la narrativa, lo que algunos críticos consideran un uso excesivo de este recurso.
Esta noche, la película se emitirá en Trece a partir de las 22:00, ofreciendo a los espectadores la oportunidad de redescubrir una obra que, aunque desigual, continúa siendo una parte importante del legado de Leone; y si te la pierdes, también podrás verla cuando quieras en Amazon Prime Video y Filmin. La mezcla de espectacularidad y lirismo dramático, así como los flashbacks centrados en el personaje de James Coburn, proporcionan un matiz de melancolía que distingue a esta obra de otras del mismo género.
En un giro inesperado de su carrera cinematográfica, el reconocido documentalista Joshua Oppenheimer hace su debut en la ficción con The End, un musical que representa una extraña fusión de géneros. Conocido por su aclamada obra The Act of Killing, Oppenheimer se aventura en un terreno inexplorado al contar la historia de una familia adinerada que sobrevive en un bunker tras un desastre nuclear. La película, que cuenta con las actuaciones de Tilda Swinton y George MacKay, comienza su transmisión en la plataforma de streaming Filmin.
Un mundo post-apocalíptico como nada que hayas visto
The End se sitúa en un mundo post-apocalíptico donde la vida ha cambiado drásticamente en los últimos veinte años. Su protagonista, un joven que nació en el bunker, nunca ha visto el mundo exterior y se enfrenta a preguntas existenciales sobre su realidad. Este trasfondo plantea un crisol de elementos: la sátira de las élites, un thriller post-apocalíptico y un musical que incluye canciones interpretadas de manera deliberadamente plana, creando una propuesta arriesgada y difícil de digerir.
A pesar de la ambición y la originalidad del proyecto, las críticas han señalado que The End no logra desarrollarse de forma efectiva en su metraje de dos horas y media. La mezcla de géneros resulta confusa, y elementos que suelen ser la marca registrada del cine de Oppenheimer quedan prácticamente sepultados bajo la experimentación. Aunque la película intenta desafiar las normas y ofrecer una reflexión sobre el estado del mundo, sus ideas no terminan de cuajar, lo que ha generado opiniones mixtas entre los espectadores.
El audaz intento de Oppenheimer sigue la reciente tendencia de cineastas de terror que exploran otros géneros, demostrando que la curiosidad artística puede llevar a creaciones únicas, aunque no necesariamente exitosas. A pesar de su ingenio, The End podría considerarse más una curiosidad que un triunfo cinematográfico.
Joker, de Todd Phillips, es una película que resultó muy divisiva. Aunque entusiasmó a un público muy concreto, compuesto esencialmente de hombres heterosexuales, no causó el mismo entusiasmo entre mujeres y personas LGBTIQ+. Es fácil entender porqué: era una película muy enfocada hacia lo oprimidos que están los hombres y lo mal que lo pasan, obviando de una manera bastante grosera cómo muchos de esos problemas son más reales y mucho peores en el caso de otras personas.
Eso no significa que la película sea mala o no tenga valor a causa de ello. Significa que es normal que mucha gente, de ciertos colectivos concretos, no conectaran con la película. Y que una de esas personas decidiera que sería interesante crear su propia versión del Joker que si tuviera en consideración todas estas cosas. Y de ahí nació The People’s Joker.
Una película del Joker que piensa en las personas en los márgenes
Dirigida por Vera Drew, una directora, escritora y actriz, además de editora de vídeo que estudió comedia de improvisación de adolescente, su idea al principio fue otra. Fue crear un nuevo montaje del Joker de Phillips. Pero mientras lo hacía, la que acabaría siendo la co-guionista de la película, Bri LeRose, le propuso hacer una película que fuera enteramente suya. De ahí nació The People’s Joker. Algo inspirado por Joker, pero muy diferente también.
En un mundo monitoreado por Batman, un niño se encuentra en dos circunstancias que definirán su vida: quiere ser humorista de mayor y le pregunta a su madre que porqué ha nacido en el cuerpo equivocado. Recetándole en el Asilo Arkham una pastillas que le hacen tener un rostro feliz independientemente de cómo se sienta, ese niño crecerá para acabar convirtiéndose en un humorista su programa de comedia favorito, UCB Live. Algo que le llevará a combatir la tiranía de Batman a través de la comedia, pero también a descubrir que es una mujer trans. Y que eso tiene mucho que ver con su humor y con su resistencia política.
En la película, encontramos todos los personajes del universo Batman que podríamos esperar. Y de hecho, los fans de los cómics encontrarán aquí más personajes y mejor comprendidos de lo que había en la película de Phillips.
Drew no sólo retuerce los personajes del universo de Batman, sino que sabe darles una forma diferente, pero que tiene sentido dentro de su mundo. Así el encuentro con Ra’s al Ghul, Jason Todd, Robin o Mx. Mxyzptlk no son solo guiños para quienes entienden ni referencias vacías que se lanzan sin tener conexión alguna con los cómics. Tienen entidad, peso y una lógica dentro de lo que son esos personajes, incluso si tienen su propia lógica dentro de la propia narrativa del universo de The People’s Joker.
Una película que ha causado sensación allá donde ha llegado
Aunque la película es ingeniosa y es una evidente paródica, eso no significa que no se enfrentara a problemas. La propia Drew ha confirmado que una importante corporación, de la cual no ha querido dar el nombre, le envió una carta airada presionándola para no estrenar la película. Pero auspiciada por el derecho a la parodia, lo hizo igualmente. Con un éxito más que notable.
Con un 96% en Rotten Tomatoes, con una media de 8.0 y un 7.8 en metacritic, es una película extraordinariamente bien recibida entre la crítica. Elegida como una de las películas del año por The New Yorke y nominada a los John Cassavetes Award en los Independent Spirit Awards, la película ha logrado ser un éxito más que rotundo. Incluso si su naturaleza de parodia de una película de superheroes e historia sobre la disforia de género y la realidad de las personas trans no son lo que normalmente abrazan la crítica con entusiasmo.
Ahora The People’s Joker se estrena en plataformas de streaming, estando disponible a partir del próximo 15 de agosto en Filmin. Una oportunidad única para los amantes de las historias de superhéroes, en particular de DC y Batman, y a quienes les interese el cine queer y experimental por igual. Un cruce de mundos muy poco usual que, ya solo por lo excepcional que resulta, ya merece la pena darle una oportunidad.