Tras el éxito de Elden Ring todos estábamos expectantes de saber cuál sería el próximo juego de From Software. Poco podríamos imaginar que sería Elden Ring: Nightrein, un cruce entre la base jugable de su anterior juego y las fórmulas de los juegos como servicio. Con escepticismo, pero interés, hemos ido siguiendo toda la información. Y este fin de semana pasado hemos podido probar la beta cerrada del juego. ¿Cuáles son nuestras impresiones? Pues de eso hemos venido a hablar, pero se resumen en que aquí hay potencial, aunque no sin peros.
Quizás el mayor problema de esta beta cerrada han sido los problemas de red. No pudiendo jugar con amigos en ningún momento, ya que el matchmaking no funcionaba, esto ha hecho que la experiencia de jugar Nightrein haya sido muy diferente a la que esperamos sea la experiencia final. Yendo tres personas por escenarios de las Tierras Intermedias que van decreciendo poco a poco hasta confrontarnos contra un jefe final, la posibilidad de jugar con amigos hubiera hecho la experiencia muy diferente que jugar con desconocidos. Permitiendo más cooperación y sin duda, más risas.
Elden Ring: Nightrein no es Elden Ring, es Risk of Rain
Porque eso es lo primero que hay que destacar de Elden Ring: Nightrein. Esto no es Elden Ring. El escenario es mucho más pequeño, no hay daño por caída y tiene todo el sabor de un battle royale.
Nada más empezar unas águilas nos hacen caer en el centro del escenario y desde ahí, podemos desplegarnos a lo largo del mapa. Con límites. Cada pocos minutos, un fuego azul se irá comiendo un pedazo más grande del mapa, constriñéndonos a un círculo más pequeño. Mucho más similar en forma a Apex Legends y Risk of Rain que a Fortnite, la gracia aquí está menos en conseguir loot que en conseguir ganar experiencia. Subir niveles es imprescindible, principalmente, para enfrentarnos contra los jefes.
Jefes hay en todas partes en Nightrein. Y son la base del juego. Podemos avanzar en solitario, pero es más prudente hacerlo con nuestros compañeros por dos cosas: la experiencia se comparte entre los tres y es imposible que acabemos con los jefes en solitario. El juego quiere que consigamos experiencia derrotando a enemigos pequeños, subamos de nivel y aprovechemos esa subida para acabar con los jefes que pueblan el escenario para conseguir loot especial, del cual podemos elegir una de entre tres opciones, personalizadas según nuestro personaje para cada uno de los jugadores.
Menos profundo que Elden Ring, pero no menos interesante
Porque además, aunque los personajes son pregenerados, son muy personalizables. Aunque dos de los personajes tenían build de fuerza, una de destreza y la otra de magia, las diferencias eran muy marcadas. Y era fácil flexibilizar lo que querían hacer. Los poderes y sus capacidades son dependientes de las armas, por lo cual el loot cobra importancia, pero el mejor equipamiento cae siempre de los jefes, por lo cual siempre debemos priorizarlos sobre lo demás.
Especialmente porque, cuando el círculo se cierra, cae la noche. Entonces, tenemos que enfrentarnos a un jefe especialmente grande y terrible. Si hemos hecho bien nuestro trabajo hasta entonces, tendremos un combate desafiante y difícil, pero que podremos sobrepasar con astucia y trabajo en equipo. Si no, moriremos miserablemente. Esto sigue siendo un juego de From Software. La recompensa será o bien una mejora o una pieza de equipo especialmente poderosa. Que necesitaremos porque las partidas de Nightrein se dividen en tres días y tres noches, donde tendremos que sobrevivir hasta el final para poder dar por concluidos cada uno de sus escenarios.
Curiosamente, todo esto se siente muy bien. La primera hora de juego es confusa y un poco burda, pero después se siente todo bastante bien. La integración de ciertos elementos propios de los battle royale, como los desplazamientos en águila y dejarnos caer en ciertos puntos, están fuera de lugar y no aportan nada, pero la integración de los poderes y las armas en el equipo hacen que la experiencia sea más ágil sin perder demasiada profundidad. Esto no es Elden Ring, pero se sigue sintiendo como Elden Ring.
Además, hay un factor de progresión a lo largo del juego. Cada partida, consigamos acabar los escenarios o no, nos dará ciertas recompensas con las que podremos mejorar a nuestros personajes. Lo cual facilitará en gran medida que podamos abordar subsiguientes partidas, dotándole de una generosa progresión.
Todo esto crea unos cimientos más que sólidos para crear una experiencia ágil, divertida y diferente. Quizás no es tan profundo e inteligente como otros juegos recientes de la compañía, como el propio Elden Ring o Armored Core 6, pero es interesante. Y eso no es decir poco.
El futuro de Elden Ring: Nightrein es algo que no podemos saber, pero
Ahora bien, ¿funcionará a medio o largo plazo? Esa es la gran duda. Para que este juego funcione debe tener una progresión que se sienta natural y suficiente contenido como para tener entretenidos a los fans durante, al menos, un par de cientos de horas. Seguir la fórmula de juegos como Fortnite y ahogar a los jugadores en contenido sería un error, pero seguir la fórmula de Monster Hunter, del cual bebe descaradamente en muchos aspectos, podría ser perfecto: aportar nuevo contenido periódico para mantener siempre fresco el juego sin necesidad de hacer que los jugadores tengan que dedicar su vida al mismo.
Si será un éxito o no es algo que está por ver. Es imposible de saber. Lo que sí está claro es que From Software sigue haciendo lo que quieren. F. Un juego sin concesiones, juguetón y sus extrañezas propias del estudio. ¿Funcionará? ¿No? No importa. Lo importante es que podemos respirar tranquilos: From Software siguen siendo quienes son. Esos tíos raros, pero majos y muy listos, que hacen lo que les viene en gana.