La pausa en los videojuegos, conocida científicamente como “efecto de incubación”, ha cobrado reconocimiento por su impacto positivo en la resolución de problemas. Esta noción, que se ha estudiado durante 99 años, sugiere que tomar un descanso después de encontrarse con un obstáculo puede facilitar la victoria, un fenómeno que muchos jugadores han experimentado en sus propias partidas.
Un efecto muy estudiado y cuya efectividad está más que demostrada
Un análisis reciente de experiencias de jugadores en títulos desafiantes como Hollow Knight y Nine Sols resalta cómo breves pausas pueden ser decisivas. El autor recuerda un encuentro frustrante con el jefe Groal el Grande en Hollow Knight, que fue superado rápidamente tras una pausa para preparar café. Esto se alinea con estudios que indican que los jugadores que descansan tienen un 3% más de probabilidades de ganar en su siguiente partida de League of Legends si se toman un tiempo después de perder.
Investigaciones han propuesto que las pausas permiten a los jugadores olvidar soluciones inapropiadas, reestructurar mentalmente el problema y activar conocimientos previamente olvidados. Esto se evidencia en un estudio con “Physics Playground”, donde los jugadores que se enfrentaban a obstáculos y tomaban descansos lograban completar niveles con la misma eficacia que aquellos que nunca se encontraron con bloqueos.
La ciencia ha demostrado que el “efecto de incubación”, acuñado por el psicólogo Graham Wallas en 1926, podría ser la explicación detrás de estas experiencias. Aunque se debe realizar un estudio más exhaustivo para establecer una correlación definitiva con los videojuegos, existen suficientes indicios para considerar que las pausas son una estrategia efectiva. La comunidad de jugadores ha comenzado a aceptar que, a veces, un respiro es clave para el éxito en enfrentar los desafíos más difíciles.