Hace veinte años, lo de jugar con el mando de toda la vida estaba pasado de moda: antes de que Nintendo viera el potencial con la Wii, en PS2 rompieron con todas las listas de ventas por sorpresa con un juego que no se controlaba con joysticks, sino con una guitarra de juguete: en 2005, Guitar Hero se convirtió en un bombazo de Harmonix. En realidad era una versión estadounidense del japonés Guitar Freaks, pero a nadie le importó que fuera un semi-plagio del juego de Konami: en cuanto cogías la guitarra y tocabas Smoke in the water, de Deep Purple, había algo que te hacía querer seguir y seguir. Y la gente lo hizo. Vaya que si lo hizo
¡A rocanrolear!
El primer Guitar Hero solo costó un millón de dólares, y todo el mundo tenía cierto miedo. De hecho, años antes, cuando estaban intentando vender el proyecto, en Acclaim llegaron a decirles que nadie se compraría un periférico como ese. Sí, desde luego, nadie querría una guitarra eléctrica en su casa, ¡qué locura! Todos sabemos lo que pasó: fue un bombazo, la segunda parte apareció en 2006 y a partir de ese momento, la locura: 15 juegos en cuatro años. Así cualquier quema una marca.
Desde 2007 hasta 2010 vieron la luz juegos tan inusuales como Guitar Hero On Tour (la versión para Nintendo DS, que se jugaba con una especie de acordeón enganchado al hueco para el cartucho de Game Boy Advance), DJ Hero (que sustituía la guitarra por un plato de discjockey) o Band Hero (que ampliaba los instrumentos y permitía montar con tus amigos un grupo virtual). Y, por supuesto, los títulos de la saga principal y los que lanzaron de grupos individuales, como Van Halen, Metallica o, exacto, Aerosmith.
Puede que Guitar Hero: Aerosmith no sea recordado especialmente ni por los fans del grupo, ni por los de la saga, y con cierta razón teniendo en cuenta que solo 29 de las 41 canciones son de Aerosmith, y el resto, de grupos que aparentemente les inspiraron. No presentaba novedades, ni nada de especial interés fuera de los fans, y uno puede creer que se hundió en las listas de ventas, pero nada parecido: llegó justo después del mítico Guitar Hero III y la gente quería más y más. Hasta un punto que el propio grupo no se esperaba en absoluto.
In complete control
En solo tres meses, Guitar Hero: Aerosmith había vendido un millón de copias, que equivalían a 50 millones de dólares. Al final, fueron 3.600.000 copias, el mayor número de los juegos dedicados a grupos específicos. Obviamente no todo el dinero fue para el grupo, pero sí un buen puñado en forma de derechos de autor. Tanto, que según afirmaron ellos mismos, les hizo ganar más dinero que el resto de sus discos. No es raro, teniendo en cuenta que los grupos se llevan un porcentaje muy bajo de los discos vendidos (y donde realmente se hacen de oro es en las giras posteriores), pero no deja de ser curioso que un grupo tan conocido como este, con 15 discos de estudio, 9 en directo y 15 recopilatorios sacara más de un simple juego.
De hecho, en los meses siguientes al juego sus ventas subieron un 40%, y los miembros de Aerosmith llegaron a sacar, en sus conciertos, imágenes del juego en las imágenes que les acompañaban. Eso sí, no no todos ellos acabaron especialmente con el resultado final (se dice que uno de ellos, al ver el vídeo tras una actuación, llegó a decir “Esto fue muy estúpido”). Esto es especialmente flagrante cuando ves el sentido de la maravilla y el cuidado que se dio a otros grupos posteriormente, como en el mítico Rock Band: The Beatles, que era un perfecto homenaje al grupo.
Guitar Hero murió del todo en 2015, tras Live, que se suponía que iba a ser su título de relanzamiento, pero se hundió antes de poder seguir adelante. Quién sabe, han pasado diez años, la industria ha cambiado de nuevo y hay toda una nueva generación a los mandos de la guitarra. ¿Es el momento de volver a soltarse el pelo a lo heavy metal?