En otro momento habría dicho una frase hecha como “Todos conocemos a He-Man“, pero viendo los datos en taquilla, es imposible tener ciertas dudas, así que permitid que me autocorrija: todos los que ya tenemos cierta edad conocemos a He-Man. Concretamente, la edad agobiada con facturas, niños y trabajo que ya no va al cine. Con todo, es un hito que la franquicia siga viva después de 44 años, porque estuvo a punto de no existir. La única culpable de que ahora tengamos Masters del Universo es un error tremendo que tuvo como protagonista a la mismísima Star Wars.
Hace cuatro décadas, en una juguetera muy, muy conocida…
Cuando Star Wars aún no significaba nada para nadie, George Lucas confió en que podía ser algo grandísimo. Tanto, que se aseguró la gran mayoría de los derechos del merchandising y se fue, de juguetera en juguetera, buscando quien le produjera los muñecos. Una a una, todas fueron diciendo que no hasta encontrarse con Kenner, que llevaba años abierta pero a la que le faltaba un gran producto con el que bombardear las tiendas. Vaya que si lo consiguió: entre 1978 y 1985 vendieron más de 300 millones de unidades, que hoy en día cuestan un auténtico dineral. Sin embargo, no todo el mundo fue feliz con este acuerdo.
Una de las empresas de juguetes que decidieron no comprarle los derechos a Lucas fue la mismísima Mattel. Sin embargo, al ver el éxito de Kenner, se pusieron las pilas y lanzaron todo tipo de líneas de juguetes: unas no las compró nadie y otras se convirtieron en clásicos… aunque ninguna como He-man, que originalmente se llamaba Torak y cogía prestados conceptos, ilustraciones e ideas de Conan, que en aquel momento era un éxito sin igual. Sin embargo, antes de decidir este acercamiento, nadie tenía exactamente claro qué debía ser ese tal He-man: ¿Un soldado con cabeza de tanque? ¿Un guerrero espacial que medio plagiara a Boba Fett? ¿O quizá un bárbaro con hacha en la mano y muy malas pulgas? Ahora lo vemos muy claro, pero en aquel momento estuvieron pensando de verdad en sacar al mercado un juguete con cabeza de tanque, sí.

Los “Lords of Power”, o sea, los acompañantes de He-man, acabarían transformándose en los “Masters del Universo”, y el resto es historia. Bueno, más o menos, porque tardaron un buen tiempo en poder sacarlos al mercado. La culpable fue otra película, Conan el bárbaro, que salió en 1982 y cuyos productores aprovecharon para demandar a Matteal (con quien tenían un acuerdo, además) asegurando que He-man infringía el copyright. No tenían razón, es cierto, pero… Honestamente, un poco sí. Puede que Belit y She-Ra no sean muy parecidos, pero el concepto es similar.
Mattel ganó el juicio, y quedó claro que no querían hacer competencia a Conan el bárbaro, como demostraron los minicómics que venían en cada figurita. Ahora son un clásico que explicaba el mundillo a cualquier chaval, pero en su día fueron un problema para el jefe de la empresa, porque estaba convencido de que fracasarían. ¡Al fin y al cabo, los chavales no saben leer, ¿no?!

Sea como sea, entre la serie de televisión, los cómics de DC y los anuncios televisivos, He-Man y los Masters del Universo se convirtió en un bombazo. Acabaron ganando 32 millones de dólares y vendiendo 3,5 millones de unidades exclusivamente del Castillo de Grayskull. A estas alturas, Star Wars ya estaba en un barbecho que duraría más de una década, y empezó el reinado de He-man. ¡Al final no les vino tan mal lo de rechazar a George Lucas!
