En 2013, John Riccitiello renunció como CEO de Electronic Arts después de un período de seis años marcado por desafíos y controversias. Durante su gestión, la popularidad de la franquicia Call of Duty de Activision superó a la de Battlefield, lo que contribuyó a la presión sobre su liderazgo. Riccitiello llegó a hacer comentarios que fueron considerados insensibles, como sugerir que los jugadores de Battlefield deberían pagar para recargar, lo que solo empeoró su imagen entre los aficionados.
Bobby Kotick, el CEO al que no quiere nadie, dice que los hay peores
Recientemente, Bobby Kotick, ex CEO de Activision Blizzard, compartió su opinión crítica sobre Riccitiello, calificándolo como el peor CEO en la industria de los videojuegos. En una aparición conjunta en el podcast “Grit” con Bing Gordon, ex director creativo de EA, Kotick reveló que existía una preocupación dentro de Activision sobre la posibilidad de que Gordon asumiera el control de EA. “Temíamos que Bing iba a dirigir [EA]. Y hubiéramos pagado por que Riccitiello se quedara como CEO para siempre”, comentó.
Kotick también recordó que hubo múltiples intentos de fusión entre EA y Activision. Según él, EA intentó comprar Activision en varias ocasiones y mantuvieron conversaciones sobre fusiones. Sin embargo, EA finalmente rechazó oportunidades significativas para adquirir franquicias populares como Guitar Hero, Call of Duty y Blizzard, las cuales terminaron en manos de Activision.
Además, Kotick criticó la película Warcraft, describiéndola como una de las peores que ha visto y señalando que fue un error que Blizzard dedicara tanto tiempo y recursos a este proyecto. Esta perspectiva refleja una crítica más amplia sobre la dirección estratégica de algunas de las empresas más influyentes en el sector en ese momento.