El cineasta Carl Rinsch, que en el pasado fue considerado una prometedora figura en Hollywood, ahora se enfrenta a serios problemas financieros y legales, después de haber malgastado los fondos asignados por Netflix para su proyecto de serie Conquest. Este proyecto, que había despertado la atención de la plataforma de streaming con una inversión de 61,2 millones de dólares, nunca vio la luz al no completarse el rodaje debido a las dificultades personales y profesionales del director.
Un director con mucha cara
Rinsch, conocido por su trabajo en La leyenda del samurai: 47 Ronin, ha sido acusado de múltiples cargos, incluyendo fraude electrónico y lavado de dinero, que podrían derivar en una sentencia de hasta 90 años de prisión. Se ha revelado que el director, cuya carrera se había visto destrozada tras la mala recepción de su única película, empezó a mostrar un comportamiento errático, exacerbado por problemas de adicción y una búsqueda de financiación adicional que terminó costando a Netflix aún más.
Tras solicitar 11 millones de dólares extra, Rinsch utilizó parte de los fondos en inversiones de alto riesgo, incluyendo criptomonedas, lo que llevó a pérdidas significativas. A medida que su situación financiera se deterioraba, también lo hacían sus relaciones personales. Su esposa, Gabriela Rosés, finalmente decidió divorciarse, y Netflix optó por tomar acción legal ante la falta de progreso en el proyecto y el mal uso de los fondos.
En un desenlace dramático, Rinsch se declaró en bancarrota, lo que le impide incluso asistir a su juicio programado para este diciembre. Según informes, sus defensores han solicitado que los gastos de traslado y alojamiento sean cubiertos por el sistema judicial. De cara a un juicio que podría convocar a figuras de alto perfil, como Ted Sarandos o Keanu Reeves, el futuro de Rinsch parece sombrío, mientras su serie Conquest queda como un proyecto perdido en el limbo de Hollywood.