Solo tenía una linea de diálogo, pero sin esta película hoy no conoceríamos a Matt Damon

Este año, Matt Damon está en todas las quinielas para ganar el Óscar por La Odisea. Es, sin duda, una de las mejores interpretaciones del año, y demuestra que Trey Parker y Matt Stone se equivocaron con su representación en la barrabasada que fue Team America. Es normal que al principio le tuvieran cierta rabia: pareció salir de la nada con El indomable Will Hunting y su carrera meteórica empezó a incluirle en películas como Salvar al Soldado Ryan, Dogma, El talento de Mr. Ripley o El Caso Bourne. Sin embargo, antes de tocar la fama del éxito y de ser una broma recurrente en el programa de Jimmy Kimmel, Damon debutó en una de las películas más importantes del cine americano de finales de los 80. Solo tuvo una frase, pero fue más que suficiente para convencerle de que ese era su destino.

Una pizza Damoniaca

En 1988, una comedia juvenil captó el interés de toda una generación que sintió que, de alguna manera, sabía hablar su idioma. Para conseguirlo, su director, Donald Petrie, se juntó con jóvenes talentos a los que nadie había dado una oportunidad seria. Nombres que quizá os suenen como Julia Roberts, Vincent D’Onofrio o, por supuesto, Matt Damon. Por aquel entonces, ninguna de estas caras significaba nada para el público medio, que fue a ver la película sobre tres camareras en una pizzería con cierta curiosidad. Efectivamente: esta pequeña joya por descubrir era Mystic Pizza.

Por aquel entonces, Damon ni siquiera era un actor profesional. Sí, había hecho algunos papeles en obras de teatro de instituto junto a su amiguete Ben Affleck, pero aún no sabía lo que quería hacer. De hecho, siguió estudiando en Harvard hasta 1992, cuando ya empezaba a ser más conocido. Por suerte para él, nunca le hizo falta recoger el título que jamás recibió. Y todo empezó con una simple frase en Mystic Pizza a los 18 años: al recibir su langosta para cenar, su personaje decía “Mamá, ¿quieres las cosas verdes?”. Y ya estaría. Suficiente para cambiar su vida.

Lo curioso es que él ni siquiera era el elegido: el director prefirió a su amigo Affleck, pero como solo tenía 15 años no podía rodar por las noches, y las leyes contra el abuso laboral infantil le acabaron dando el papel a Damon. Al final ambos se han convertido en super-estrellas, así que no creo que Affleck se esté dando de cabezazos contra la pared por no conseguir este papelito.

Efectivamente, como Damon reconoció después, fueron tres noches de rodaje, porque era una gran escena de cena con todo el mundo sentado a la mesa: “Solo recuerdo estar muy emocionado, sintiendo que no podía creer que estuviera ahí. Todas las luces, el equipo… supe que era donde quería estar”. No fue fácil, claro, porque lo primero que le salieron fueron trabajos de extra en películas como Campo de sueños antes de conseguir un papel medio importante en Gerónimo. Ha pasado mucho tiempo, efectivamente, y ahora puede elegir todo lo que hace, pero por aquel entonces cualquier trabajo era suficiente… aunque ni siquiera pudiera hacer un buen papel (honestamente, puede hacerlo mejor que en Mystic Pizza).

A partir de 1997, Damon pudo hacer lo que quiso con su carrera. Es más de lo que puede decir el director de Mystic Pizza, que, aunque puede atribuirse el éxito de Cómo perder a un chico en 10 días o Miss Agente Especial, lo cierto es que ha acabado dirigiendo películas románticas filipinas (literalmente) con Daisy Ridley y Tia Carrere. De descubrir carreras a hundir otras: el camino del héroe a la inversa.