Bungie lleva unos meses en una situación precaria. Desde que lo comprara Sony, su directiva ha estado tomando decisiones cuestionables. Todas pensadas para evitar que Sony tome control de la empresa, lo único que han conseguido hasta el momento es hundirse en un pozo cada vez más profundo. Algo que ha acabado materializándose, al final del mes de julio, con uno de los momentos más trágicos de la historia de la empresa.
Ayer, 31 de julio, se despidieron 220 personas. Además, la cosa no acabó ahí, otras 100 personas pasarán a trabajar directamente para Sony Interactive Entertainment, mientras otro pequeño equipo formara un equipo separado de PlayStation Studio para formar una «integración más profunda». Algo que da a entender que la razón no es sólo financiera, sino también de integración con la matriz. Buscando por parte de Sony evitar que esta clase de situaciones vuelvan a ocurrir en el futuro, teniéndolos más controlados.
Todo esto, además, ha tenido varias tragedias asociadas. Porque por supuesto, no se ha hecho ni remotamente bien. La mayoría de las personas despedidas se han enterado de su situación vía redes sociales. Muchos de ellos, porque ni siquiera han podido entrar en sus cuentas de Twitter, ya que eran cuentas corporativas. Una auténtica demostración de falta de comunicación que, además, de no ser ilegal, es como poco, de una falta de profesionalidad absolutamente lamentable.
Pero esto no es lo peor de todo. El CEO de Bungie, Pete Parsons, ha salido a afirmar que esto ha sido una necesidad a causa de que han sido excesivamente ambicioso y que estos recortes eran necesarios para continuar la estabilidad del estudio. Esto ha sido muy mal recibido por dos motivos. La última expansión de Destiny, La forma final, ha funcionado extraordinariamente bien según todas las métricas. Pero peor aún. Parsons ha gastado 2.3 millones de dólares en coches vintage durante los últimos dos años. Algo que demuestra el absoluto cinismo de un CEO que habla de la necesidad de quitar el pan de la boca de cientos de familias mientras compra artículos de lujo para exhibirlos ante sus propios empleados.
Todo esto ha llevado a reacciones muy airadas, tanto entre los fans de Bungie como entre sus empleados y exempleados. Como era de esperar. Si los sueldos de los CEO son normalmente poco justificables, lo son aún menos en esta clase de situaciones. Más aún cuando Parsons tiene un historial de alardear de sus coches públicamente del mismo modo que afirma que esta clase de recortes son necesarios. Lo cual nos hace pensar que, quizás, los 20 coches que ha comprado en este tiempo, podrían haber pagado por ese cuarto de la compañía que ahora ha sido despedida.