El emblemático videojuego Postal 2, desarrollado por Running With Scissors y lanzado en 2003, ha vuelto a ser objeto de controversia tras la decisión de la Oficina de Clasificación de Cine y Literatura de Nueva Zelanda. Este título, famoso por su extrema violencia y humor ofensivo, ha sido prohibido en el país oceánico, donde se ha determinado que la posesión y venta del juego es ilícita.
Un juego controvertido
Según el informe oficial emitido por la oficina neozelandesa, Postal 2 está diseñado para permitir a los jugadores infligir violencia y humillación a otros, lo que llevó a la calificación del juego como ofensivo a los derechos humanos. Las autoridades han establecido sanciones severas: quienes sean sorprendidos con una copia del juego pueden enfrentar una multa de 1.400 dólares neozelandeses, y aquellos que lo distribuyan o exhiban podrían llegar a enfrentar hasta un año de prisión.
El análisis del organismo calificador no escatimó en calificativos, describiendo el humor del juego como “grosero, racista, sexista y homófobo”, apuntando a su tratamiento de diversas comunidades, incluyendo a homosexuales, asiáticos y musulmanes. Esta decisión ha sorprendido a Vince Desi, fundador de Running With Scissors, quien expresó su asombro ante la severidad de las sanciones impuestas.
A pesar de la prohibición en Nueva Zelanda, Postal 2 continúa disponible en plataformas como Steam, donde los jugadores en otras partes del mundo pueden adquirirlo por menos de 10 euros. La paradoja de su situación invita a reflexionar sobre el balance entre la libertad de expresión en el entretenimiento y la responsabilidad social frente a contenidos potencialmente dañinos.
Dentro de la comunidad gamer, el interés por Postal 2 ha resurgido a lo largo de los años, lo que plantea la pregunta de si su notoriedad y censura en algunos países influirán en su futuro, particularmente en un entorno donde los límites de la sátira y la ofensividad están constantemente en debate.