Ni ‘Jugando con Fuego’ ni ‘The Circle’: el mejor reality de Netflix es este, y te va a sorprender

Hubo un tiempo en el que Netflix era la casa de las series y las películas. Y entonces, como siguiente movimiento lógico, decidieron ampliar su espectro para que todo el mundo exiliado de la televisión tradicional tuviera su rinconcito: empezaron a lanzar talk shows, true crimes, deportes, programas de cocina, todo tipo de formatos clásicos entre los que se encontraba, por supuesto, el reality show.

En 2016, todo empezó con Ultimate Beastmaster, un programa donde mostrar la fuerza auspiciado por Sylvester Stallone, pero pronto empezaron a nacer todo tipo de competiciones: de ligoteo, de inteligencia, de cocina, al estilo Gran Hermano, innovadores y tradicionales. Y entre toda esta maraña repleta de opciones originales y -para qué negarlo- bodrios infames, un programa clásico renació y demostró de lo que era capaz: ¿Quién es el topo?

Gastando dinero a mansalva

Realmente, ¿Quién es el topo? se creó fuera de Netflix, en 1998, para la TV1 belga, en una época en la que Gran Hermano ni siquiera existía aún. En aquel proto-reality, los concursantes debían pasar varias pruebas físicas y de inteligencia, tratando de averiguar quién les estaba boicoteando (el topo, cuya identidad no se desvelaría hasta el final de la temporada). El programa es tan jugoso que dio el salto a las televisiones de España, Australia, Francia, Finlandia o, por supuesto, Estados Unidos.

Y aquí es donde empezó el fenómeno en sí mismo: El topo se estrenó en ABC allá por 2001, y tuvo el éxito suficiente para durar a lo largo de 5 temporadas, incluyendo dos de famosos. En 2008, se consideró que la cosa no daba más de sí y se extinguió, pese a las posibilidades del formato. He aquí que Netflix vio que estaba libre y decidió comprar los derechos para emitir, al menos, otras dos temporadas, entre 2022 y 2024.

El programa, sin importar el formato, no puede ser más divertido, sobre todo cuando los concursantes se hacen pasar por el topo para que el resto del mundo vote contra ellos (y, por tanto, lo hagan mal y tengan más oportunidades de ser eliminados). Desde perder todo el dinero acumulado a cambio de una inmunidad hasta fallar las pruebas a propósito para que sospechen de ellos, los concursantes de ¿Quién es el topo? no pueden ser más desquiciados, desquiciantes y fascinantes, todo un golpe de efecto si todo el reality que has visto en tu vida es Las Kardashian y Gran Hermano.

Por suerte, el panorama del reality está cambiando, y el público ya no se conforma con Jugando con fuego o cualquier tontería televisiva para pasar el rato viendo a gente guapa: ahora, con el auge de The Traitors, ha ganado fuerza la estrategia, el pensar, el darle vueltas, sin importar tu aspecto físico: en un mundo que cada vez da más importancia al gimnasio, a las pintas y a tu delgadez, ¿Quién es el topo? se centra en utilizar la cabeza. Que, francamente, falta nos hace.

Si te ha picado la curiosidad estás de enhorabuena, porque tienes dos temporadas en Netflix de 10 episodios cada una desando que las descubras. Con la tercera entrega aún sin confirmar (pero tampoco cancelada) y ganando adeptos poco a poco, es el momento de subirte a bordo y descubrir que hay un mundo más allá del ligoteo de todo a cien, de los cuerpos esculturales y de las músicas atronadoras: el de darle vueltas al coco. ¿Qué más necesitas para descubrir tu nueva obsesión veraniega?