La figura del cineasta británico Ken Russell ha resurgido en la conversación cinematográfica, gracias a la polémica y controvertida película Los demonios. Russell, quien falleció en 2011, es recordado por su estilo distintivo y su inclinación a desafiar las normas. Los demonios, una adaptación del libro de Aldous Huxley, es considerada una obra maestra maldita, notable por su exploración de la religión, la violencia y la sexualidad, lo que le valió una clasificación X tras su estreno.
Una película con motivos para no ver la luz
La historia narra el caso histórico de posesión diabólica en Loudun, donde un sacerdote, Urbain Grandier, fue acusado de brujería y ejecutado en el siglo XVII. Con actuaciones memorables de Oliver Reed y Vanessa Redgrave, la película ha sido objeto de censura y controversia durante más de cinco décadas. Warner Bros. mantuvo una versión editada durante años, excluyendo escenas claves, incluida una controversia notable relacionada con una escena de violación de Cristo, lo que zanjó cualquier expectativa de un lanzamiento completo durante mucho tiempo.
A pesar de sus dificultades, los esfuerzos por restaurar Los demonios han sido continuos. Desde una restauración significativa en 2004 hasta su reciente inclusión en plataformas como Filmin y Criterion, los cinéfilos pueden acceder a esta obra de culto como nunca antes. Sin embargo, aún queda un largo camino; críticos como Guillermo del Toro han señalado que existen “poderes fácticos en Warner Bros.” que obstruyen su disponibilidad en formatos más comunes como DVD y Blu-ray en Norteamérica.
La evolución del estatus de Los demonios personifica la complejidad del cine como reflejo de la sociedad, abordando temas de poder y censura. Aunque su proyección completa es aún limitada, la película sigue siendo un testimonio del audaz espíritu creativo de Ken Russell.