Techland ha declarado que Dying Light 1 fue un “juego increíble” y un éxito notable, a pesar de su presupuesto limitado. La desarrolladora, que en sus inicios fue considerada un estudio “underdog”, logró sorprender a la industria con su debut. Sin embargo, su secuela, Dying Light 2, aunque logró un éxito comercial, estuvo marcada por ciertos errores que llevaron a una desconexión con la base de fans. Según el director de la franquicia, Tymon Smektala, el equipo buscó hacer la experiencia más accesible para un público más amplio, lo que resultó en una pérdida de los elementos que hicieron especial a la serie.
Dying Light 2 fue un tropiezo y no temen reconocerlo
Smektala admitió que, en el proceso de crear un juego con un enfoque de producción AAA, se “sacrificaron algunos de los ADN de Dying Light”. Los seguidores expresaron que Dying Light 2 no capturó la esencia que había cimentado la notoriedad del primer juego. Techland, consciente de estas críticas, ha manifestado su intención de recuperar la tensión y el horror que caracterizaban el original en su próximo título, Dying Light: The Beast, que se ha referido como Dying Light 3.
En esta nueva entrega, la desarrolladora se propone encontrar un equilibrio entre la calidad de producción y la experiencia clásica, aspirando a que los jugadores sientan que han regresado al mundo de Dying Light 1. Smektala se siente sorprendido por la falta de influencia que Dying Light ha tenido en otras industrias, considerando que las ideas de la serie poseen una originalidad única. “Queremos entregar calidad AAA, pero también demostrar que nuestra esencia no se ha perdido”, declaró, subrayando su optimismo sobre el futuro de la franquicia.
Con Dying Light: The Beast, los fans esperan no solo un regreso al gameplay tenso y de horror que caracteriza a la serie, sino también una ejecución pulida que pueda atraer tanto a veteranos como a nuevos jugadores.