Techland ha presentado un ambicioso plan de contenido para su más reciente título, Dying Light: The Beast, que se desarrollará a lo largo de 11 semanas. Este itinerario incluye la esperada llegada del modo ‘New Game Plus’, niveles de leyenda, una dificultad adicional denominada ‘nightmare’, ejecuciones de armas extra y la implementación de ray tracing en PC, lo que prometen sumar nueva vida a la experiencia de juego.
Volviendo a los orígenes
El primer desafío del plan, titulado ‘Call of the Beast’, invitará a los jugadores a completar tareas colectivas con un enfoque temático de leñador, permitiendo obtener recompensas como una nueva skin para vehículos y un hacha de leñador por desmembrar a millones de zombis. Esta dinámica no solo busca fomentar la participación comunitaria, sino también resaltar la jugabilidad involucrada en la serie.
Dying Light: The Beast ha sido recibido de manera más positiva en comparación con su predecesor, Dying Light 2, que tuvo un lanzamiento problemático y una larga trayectoria de correcciones. Aunque The Beast se percibe como un título menos ambicioso, su enfoque más directo en el horror de supervivencia ha resonado bien con los gamers actuales, lo que podría indicar una tendencia de la industria hacia la redescubierta de sus raíces.
La comunidad parece entusiasmada con la simplicidad y la esencia que Dying Light: The Beast mejora del modelo de su predecesor. Algunas voces en la comunidad hacen eco de una posible tendencia en la industria de volver a los fundamentos del diseño de videojuegos, similar a lo que ha ocurrido con Battlefield 6, que regresó a su configuración clásica con un éxito considerable. Esta tendencia podría ser un indicador de un deseo generalizado entre los desarrolladores de reenfocar sus esfuerzos hacia experiencias más auténticas y menos complicadas.
La mayoría de juegos de mundo abierto tienen una característica que pueden tirar para atrás a muchas personas: son infinitos. Esto que puede ser una virtud para los más jóvenes o para quienes solo juegan a uno o dos juegos al año, es una maldición para el resto. Tener cantidades ingentes de misiones secundarias, iconos que completar y que la historia principal no se acabe jamás, para una parte significativa del público no seduce. Se siente trabajo. Y eso hace que ciertos juegos decepcionen.
Este fue uno de los motivos por los que Dying Light 2: Stay Human no funcionó. Era un juego que se vendía como un survival horror de parkour, pero pasábamos tanto tiempo subiendo estadísticas, explorando el terreno, teniendo conversaciones con gente o peleando contra zombies como, de hecho, gestionando nuestros recursos o huyendo de las amenazas. Ya no digamos haciendo recados para gente que, realmente, no aportaban nada a la historia ni al mundo. Algo que han querido solucionar en Dying Light: The Beast de la manera más sencilla posible: haciéndolo mucho más directo.
Nacido como un DLC de Dying Light 2: Stay Human, Dying Light: The Beast empieza donde acababa aquel. Pero si no has jugado nunca a ningún Dying Light, no te preocupes, pues no hace falta. El juego se encarga de explicarte todo lo que necesitas saber y, incluso sin eso, se entiende perfectamente la historia que te quiere contar.
En el juego encarnamos a Kyle Crane, un hombre inmune a la extraña enfermedad que ha llegado al mundo al postapocalipsis. La mayor parte de la humanidad está muerta y, en vez de yacer eternamente, han decidido volver para asesinar y comerse a los que quedan vivos. Kyle no sólo es inmune, sino que han decidido experimentar con él para probar la posibilidad de convertirlo en un arma biológica, y de ahí nace una de las principales mecánicas del juego: el Modo Bestia. Un modo en que podemos convertirnos en un ente bestial con el que acabar con los enemigos de forma rápida y eficaz por un tiempo limitado.
Por lo demás, el juego es Dying Light. Todo el énfasis del juego está en hacer parkour de un lugar a otro, combatir con armas cuerpo a cuerpo contra zombies de toda clase y evitar en la medida de lo posible combatir contra más de un par de enemigos al mismo tiempo, o hacerlo de noche, ya que aumentan notablemente su fuerza. Pudiendo hacer uso ocasional de vehículos y armas de fuego, los necesitaremos para los encuentros más dramáticos, y especialmente para unos bosses con el punto justo de dificultad para obligarnos a pensar como necesitamos acercarnos a ellos para derrotarlos.
Ni 50 ni 100 horas por delante
Dicho todo eso, el gran punto de valor de Dying Light: The Beast es que es breve. Al menos, si quieres que lo sea. Con unas 12 o 15 horas de historia por delante, es perfectamente posible ignorar las misiones secundarias y ceñirte a la historia y quedarte satisfecho sin sentir que te has dejado nada. ¿Y si quieres más? Puedes doblar el tiempo de juego, o incluso añadir algunas horas más que eso, haciendo las misiones secundarias que ofrecen los personajes con los que te encuentras.
Si a eso se le suma la posibilidad de personalizar completamente la UI —te recomendamos jugar en Modo Inmersivo, incluso si el juego te dice que no lo hagas en una primera partida—, el juego se hace tremendamente disfrutable. Una delicia tan sencilla como directa.
Porque a veces todo lo que hace falta es un juego resultón, que sabe lo que quiere hacer, pero que no te exige todas las horas de ocio de tu vida. Y eso es lo que hace Dying Light: The Beast. Ser un juego divertido, que sabe ser exactamente lo que quiere ser, y que incluso podría pulirse en algunos aspectos, nunca es menos que un pozo de diversión.
Japón, conocido por sus estrictas regulaciones sobre la representación de la violencia en videojuegos, ha sido nuevamente escenario de modificaciones para un lanzamiento reciente. Dying Light: The Beast, el título de mundo abierto de Techland, ha visto que su versión japonesa sufre recortes significativos en su contenido, una tendencia que no es nueva en el mercado japonés.
Japón son muy restrictivos con los videojuegos
El país nipón, que cuenta con un organismo de clasificación, CERO, ha exigido a los editores realizar ajustes para que sus juegos puedan ser comercializados. En el caso de Dying Light: The Beast, esto ha resultado en la reducción de la representación de vísceras, la eliminación de contenido desnudo y ajustes en los modelos de algunos personajes femeninos. Estas restricciones se han aplicado tanto en la versión de PlayStation 5 como en Steam, a pesar de que los juegos de PC no están sujetos a la misma clasificación en Japón.
Esta situación refleja un patrón recurrente donde los editores deben adaptar sus productos para cumplir con las normativas locales. Anteriormente, títulos como Dead Space, The Callisto Protocol y Assassin’s Creed Shadows enfrentaron situaciones similares, donde se modificaron o cancelaron lanzamientos debido a la presión del regulador japonés. En algunos casos, las exigencias han conflicto con la visión creativa de los desarrolladores.
Además de Dying Light: The Beast, otros juegos han encontrado maneras de sortear las restricciones, como Baldur’s Gate 3, que logró incluir censuras visuales para la desnudez. Sin embargo, a pesar de haber conseguido la clasificación CERO Z, que permite un contenido más explícito, Dying Light: The Beast ha censurado cierta “brutalidad incrementada” que fue parte de su promoción original.
Con la llegada de Dying Light: The Beast, se pone de manifiesto una vez más la tensión entre la creatividad de los desarrolladores y las regulaciones estrictas que deben soportar en mercados como el japonés, donde las sensibilidades del público juegan un papel determinante en las decisiones editoriales.
Techland ha lanzado recientemente Dying Light: The Beast, un nuevo capítulo que continúa la historia de Kyle Crane, combinando elementos humanos y bestiales. Este título ha sido bien recibido en el mercado, reflejando un 91% de críticas positivas en Steam y una impresionante puntuación de 4.84 sobre 5 en la PlayStation Store. Desde su lanzamiento, ha atraído miles de jugadores simultáneos, alcanzando un pico de 89,927 usuarios en Steam, una cifra que, aunque inferior a los 274,983 concurrentes de Dying Light 2: Stay Human, sigue siendo significativa.
Un lanzamiento más discreto que su anterior entrega, pero muy potente
La secuela se ha esforzado por corregir las deficiencias del anterior lanzamiento, donde algunos errores habían limitado la experiencia inicial. Los desarrolladores de Techland han puesto en práctica las lecciones aprendidas de Dying Light 2, priorizando la calidad y la duración del juego en esta nueva entrega. La comunidad aplaude la optimización, el combate y la narrativa de The Beast, considerándolo una evolución de lo que hizo grande a la franquicia con su entrega original.
Desde la cuenta oficial de Dying Light, se han anunciado varias actualizaciones para el juego. Recientemente, se ha publicado un parche para Xbox Series que incluye mejoras y correcciones de errores, optimizando la experiencia de juego. Además, Techland está trabajando en soluciones para problemas específicos reportados por los usuarios, y ha recomendado a los jugadores de PC actualizar sus drivers para lograr un rendimiento óptimo.
Aunque existían preocupaciones sobre la optimización de Dying Light The Beast en comparación con Borderlands 4, esos temores no se han materializado, dando lugar a un juego que ha logrado cautivar a la comunidad de jugadores. Con ello, Techland reafirma su compromiso con la calidad y la experiencia del usuario, y parece estar en camino de consolidar un nuevo éxito dentro del universo de Dying Light.
Dying Light: The Beast, el próximo título de la popular franquicia, promete una duración central de 20 horas, una medida que se distancia del enfoque de grandes juegos como Assassin’s Creed. Tymon Smektala, director de la franquicia, recalca que “el tamaño no lo es todo” y que el verdadero valor del juego reside en la experiencia jugable más que en su duración. Esta perspectiva conecta con una tendencia actual en el diseño de videojuegos donde las experiencias compactas y de calidad ganan terreno.
Juegos más breves, pero que te puedas pasar
Durante una conversación con GamesRadar+, Smektala señala que en títulos como Assassin’s Creed, la inmensidad del mundo a menudo genera una sensación de carga, ya que muchos jugadores pueden sentir que nunca culminarán el juego, lo que diluye el retorno de la inversión. “Si empiezo a jugar Assassin’s Creed Shadows, sé que nunca lo terminaré”, afirma. En contraste, Dying Light: The Beast busca ofrecer un viaje satisfactorio que los jugadores puedan completar y disfrutar plenamente.
Además, Smektala compara Dying Light: The Beast con otros éxitos de la industria como Control y Alan Wake 2, títulos que brindan experiencias de calidad en un tiempo de juego similar de alrededor de 15 a 20 horas. Este enfoque se considera competitivo y atractivo para aquellos que buscan una narrativa sustancial sin la sobrecarga de contenidos interminables. La filosofía del estudio Techland, que no cuenta con los mismos recursos que gigantes como Ubisoft, se traduce en un diseño más pensado y pragmático.
Finalmente, Dying Light: The Beast no solo representa el regreso de Kyle Crane, sino que es descrito como una evolución de la saga, menuda considerada por muchos como Dying Light 3. Smektala enfatiza su confianza en que este nuevo capítulo brindará a los jugadores un valor completo por su inversión, alineándose con la demanda actual de experiencias de juego significativas y accesibles.
Techland ha declarado que Dying Light 1 fue un “juego increíble” y un éxito notable, a pesar de su presupuesto limitado. La desarrolladora, que en sus inicios fue considerada un estudio “underdog”, logró sorprender a la industria con su debut. Sin embargo, su secuela, Dying Light 2, aunque logró un éxito comercial, estuvo marcada por ciertos errores que llevaron a una desconexión con la base de fans. Según el director de la franquicia, Tymon Smektala, el equipo buscó hacer la experiencia más accesible para un público más amplio, lo que resultó en una pérdida de los elementos que hicieron especial a la serie.
Dying Light 2 fue un tropiezo y no temen reconocerlo
Smektala admitió que, en el proceso de crear un juego con un enfoque de producción AAA, se “sacrificaron algunos de los ADN de Dying Light”. Los seguidores expresaron que Dying Light 2 no capturó la esencia que había cimentado la notoriedad del primer juego. Techland, consciente de estas críticas, ha manifestado su intención de recuperar la tensión y el horror que caracterizaban el original en su próximo título, Dying Light: The Beast, que se ha referido como Dying Light 3.
En esta nueva entrega, la desarrolladora se propone encontrar un equilibrio entre la calidad de producción y la experiencia clásica, aspirando a que los jugadores sientan que han regresado al mundo de Dying Light 1. Smektala se siente sorprendido por la falta de influencia que Dying Light ha tenido en otras industrias, considerando que las ideas de la serie poseen una originalidad única. “Queremos entregar calidad AAA, pero también demostrar que nuestra esencia no se ha perdido”, declaró, subrayando su optimismo sobre el futuro de la franquicia.
Con Dying Light: The Beast, los fans esperan no solo un regreso al gameplay tenso y de horror que caracteriza a la serie, sino también una ejecución pulida que pueda atraer tanto a veteranos como a nuevos jugadores.
Una de las principales novedades de The Beast es la implementación de un sistema de progresión compartida completa, lo que permitirá que todos los logros conseguidos en el juego se registren para cada uno de los participantes. Esto responde a las críticas recibidas tras la entrega anterior, donde las opciones de cooperación eran limitadas. Ahora, los jugadores podrán enfrentarse juntos a diversas misiones, combates y momentos narrativos, fomentando una experiencia de juego más cohesiva y colaborativa.
El protagonista regresa a ser Crane, quien se encuentra en medio de un conflicto interno debido a una fusión de ADN humano y zombi que le otorga tanto poderes extraordinarios como riesgos inminentes. Este dilema personal añade una nueva profundidad a la narrativa, que originalmente fue concebida como un DLC para Dying Light 2 pero que, debido a la riqueza de su historia, se ha transformado en un juego independiente.
Ambientado en el valle de Castor Woods, inspirado en los paisajes alpinos suizos, Dying Light: The Beast ofrecerá una variedad de biomas y seguirá utilizando el clásico ciclo día-noche que caracteriza a la serie: exploración durante el día y encuentros aterradores al caer la noche. Los usuarios que posean la Ultimate Edition de Dying Light 2 recibirán The Beast sin costo adicional, un gesto de agradecimiento de Techland hacia sus jugadores más leales.
Techland ha tomado una decisión que ha generado gran revuelo en la comunidad de jugadores: incluir armas de fuego en su próximo título, Dying Light: The Beast. Esta medida llega tras las críticas recibidas por la baja presencia de estas en Dying Light 2, una opción que, aunque coherente con la narrativa del juego, descontentó a muchos fanáticos que consideraron que la experiencia se veía limitada. Durante el Summer Game Fest 2025, el equipo detrás del juego compartió detalles sobre esta nueva dirección, que busca integrar armas de fuego sin sacrificar la brutalidad y la física del combate cuerpo a cuerpo que caracteriza a la serie.
A las armas
Tymon Smektala, director del proyecto, mencionó en una entrevista que, aunque el mundo postapocalíptico de Dying Light 2 justificaba el uso de armas improvisadas, muchos jugadores clamaban por la inclusión de armamento: Lo primero que escuchamos tras el lanzamiento fue ‘¿dónde están las armas?‘. Esto llevó a Techland a reconsiderar su diseño, buscando encontrar un balance entre las preferencias de los jugadores y su visión creativa del juego.
En Dying Light: The Beast, las armas no dominarán el juego, sino que funcionarán como una herramienta adicional dentro de un sistema de combate que sigue apostando por la inmediatez y la brutalidad física. Smektala enfatizó que el diseño de cada arma se ha hecho con el objetivo de mantener la esencia de la saga, replicando la sensación de vulnerabilidad que el jugador experimenta al enfrentarse a hordas de zombis. Queríamos que las armas no rompieran el juego, afirmó, reflejando el desafío constante de equilibrar la jugabilidad con la narrativa.
A medida que el desarrollo avanza, Techland parece decidido a ofrecer a los jugadores una experiencia que honre el legado de la serie, alineándose con las expectativas de la comunidad, pero sin perder la esencia que la hizo destacar en un mercado saturado de títulos similares.