Probablemente en Disney no esperaran que The Mandalorian and Grogu acabara siendo la película más “sí, pero la verdad es que no” del año. A años luz de lo que se esperaba y recaudando, de calle, menos que ninguna otra película de la saga, de momento resiste con 167 millones de dólares, pero probablemente la cifra no va a resistir al ataque este fin de semana de Backrooms y los siguientes del inicio de la temporada de verano. Pero la humillación absoluta ha llegado este mismo miércoles.
This is (not) the way
Este mismo miércoles, la película destinada a ser uno de los blockbusters del año ha caído por su propio peso. Y su sustituta en el número 1 ha sido ni más ni menos que Obsession, la obsesión (ja, ja) del año en el género de terror. Ha costado tan solo 1 millón de dólares y ya ha recaudado 90 en todo el mundo, pudiendo llegar a mucho, muchísimo más. A eso se le llama rentabilidad.
De hecho, es una de las pocas películas en la historia moderna que, en lugar de bajar de semana a semana, ha subido su recaudación. Concretamente, los 5,6 millones recaudados el miércoles son un 75% más que la semana pasada. La duda es si podrá seguir enfrentándose, semana a semana, con los blockbusters que van a ir viniendo, sobre todo teniendo en cuenta que Blumhouse, aparentemente, quiere sacarla ya mismo en VOD en lo que sería uno de los peores movimientos de la historia de la industria moderna.
Queda claro que para triunfar en el cine actual, a veces hay que tirarse triples. Ya no es tan fácil como poner el nombre de una saga y un número, y esperar a que los fans vengan. Hay que ser creativos: ¿Quieres multiplicar tu dinero? Haz mucho con muy poco. Nada que perder, ¡muchísimo que ganar! Que los ejecutivos de Hollywood se lo graben a fuego.