Elon Musk empieza a parecerse a Pierre Nodoyuna con Twitter: cada una de sus estratagemas para subir en audiencia acaba pegándosela muy fuerte contra la cruel, cruel realidad. ¿Quién iba a pensar que insultar a los anunciantes no iba a traer beneficios? ¿Cómo podíamos pensar que cambiar un nombre querido por una simple letra no iba a darnos el amor del público? ¿Y que entrevistar a Donald Trump iba a ser un desastre para la credibilidad de ambos? En su no parar de buenas ideas, ahora potencia la IA de su red social.
IA no me interesa mucho
Como todos los millonarios del mundo, Musk se empeñó en que Twitter debía tener su propia inteligencia artificial generativa, Grok, a la que solo puedes acceder… si pagas para utilizar la red social, algo que hace un porcentaje ínfimo de los tuiteros (y que ha cambiado por completo la perspectiva del check azul, antaño símbolo de fiabilidad, actual símbolo de idiotez). Ahora, Twitter puede por fin (“por fin”) crear imágenes, pero nunca sabremos el porcentaje de gente que realmente ha usado Grok para algo así, porque será ridículo.
Todo sea dicho: si eres un fan de este tipo de tecnologías, es normal que estés emocionado por Grok, porque ya se ha anunciado que cuando pase la fase Beta se convertirá en la mejor hasta la fecha en cuanto a escritura y generación de código fuente. Ahora bien, si eres tan vago que necesitas que escriban los tuits por ti o que generen los memes por ti, igual es que tu sitio no es Twitter… o que el sueño de Musk es que las máquinas tuiteen para que lo lean otras máquinas. A lo Philip K. Dick.