Los nuevos iPad Pro con M4 han sorprendido. Estamos hablando del dispositivo más delgado jamás fabricado por Apple, y también de uno de los más potentes. Con su impresionante chip y su nueva pantalla, las especificaciones responden casi a las necesarias para tener una pantalla siempre encendida, como la que ya conocemos del iPhone.
Un hardware que se acerca rápidamente a los requerimientos
Desde 2017, el iPad Pro ha incorporado la tecnología ProMotion en sus pantallas, una tecnología que, originalmente, permitía tasas de refresco de entre 24 y 120Hz. Ahora, los nuevos modelos de iPad Pro de este 2024 han llegado con un avance significativo en este campo: la capacidad de reducir la tasa de refresco hasta tan solo 10Hz cuando se muestra contenido estático. Esta baja tasa es posible gracias a la adopción de la tecnología LTPO (óxido policristalino de baja temperatura) para la pantalla que,además, es conocida por su bajo consumo de energía.
Con esto, acercamos a estos nuevos iPad a las especificaciones que permiten la pantalla siempre encendida en el iPhone o el Apple Watch. Una tasa de refresco de un solo hertz, es decir, de una vez cada segundo, parece ser la cifra clave, aunque hay más a tener en cuenta.
La capacidad de la batería del Apple Watch del iPhone, mucho más reducida que la que encontramos en los iPad, llama a una optimización mayor. En este sentido, aunqueparece improbable, el iPad Pro de 2024 podría ofrecer también una pantalla siempre encendida mediante una futura actualización de software. Una función que tendría un consumo algo mayor que en sus hermanos menores, pero que proporcionalmente no supondría una gran carga para su mayor batería.
En todo caso, lo que está claro es que el hardware del iPad ha dado, con el lanzamiento de ayer, un gran paso hacia adelante en la dirección de una pantalla que nunca se apague. Más si a esto le sumamos la eficiencia de los chips M4, que mejoran el ya de por sí impresionante rendimiento por vatio famoso en todos los chips de Apple silicon.
A partir de aquí habrá que ver cómo evoluciona la situación. Podemos pensar en una evolución del hardware necesario, en un cambio vía software o en que el modo de pantalla siempre encendida solo tenga sentido en nuestros teléfonos y relojes.