En una entrevista con Famitsu publicada en julio de 2026, Shigeru Miyamoto dejó bastante clara cuál sería, para Nintendo, la situación ideal en los próximos años: que tener más de una consola de la compañía en casa pase a ser algo normal. La idea, explicó, es ensanchar y dar más estabilidad a la base de usuarios entre una generación de hardware y la siguiente, para que el cambio de una máquina a otra no resulte tan brusco ni para los jugadores ni para los estudios.
Miyamoto situó esa idea dentro de una reflexión más amplia, también en esa charla con Famitsu, sobre cómo hacer videojuegos de una forma más eficiente. Incluso soltó una broma, diciendo que le gustaría “vivir sin trabajar”, aunque enseguida aclaró a qué se refería en realidad: reducir la carga de los equipos y hacer más simples los procesos de producción.
En su planteamiento, el escenario “mejor” sería uno en el que varios sistemas de Nintendo convivieran bajo el mismo techo. La ventaja salta a la vista. Si cada nuevo hardware no obliga a una ruptura tan seca con el anterior, Nintendo puede mantener varias plataformas activas a la vez y, de paso, ofrecer a los estudios un público potencial más grande.
Se entiende todavía mejor si se mira la transición entre la Nintendo Switch original y la llamada “Switch 2” de Nintendo. Si ambas siguen presentes en el mercado durante un tiempo, el paso de una generación a otra no tendría por qué convertirse en un corte tan agresivo.
Para Nintendo, un modelo así podría traducirse en calendarios de lanzamientos más constantes y en menos presión cuando toque hacer el relevo de hardware. La frase sobre llevar una “vida fácil” fue, de hecho, la más fácil de sacar de contexto: Shigeru Miyamoto no estaba hablando de vender consolas sin esfuerzo, sino de rebajar la complejidad que arrastra hoy el desarrollo de videojuegos.
En esa misma entrevista con Famitsu, Miyamoto volvió además a quitar peso a la carrera por las especificaciones técnicas. A su juicio, lo que de verdad le importa al jugador no son tanto los números de la máquina como la experiencia de juego. Y puso sobre la mesa un ejemplo bastante claro: la larguísima vida comercial de la Nintendo Switch original, que ha seguido siendo relevante durante casi nueve años.
Nintendo, además, no llega a esta idea desde cero. En una sesión de preguntas y respuestas con inversores celebrada en 2020, el presidente de la compañía, Shuntaro Furukawa, reveló que alrededor del 20% de las ventas de Switch entre octubre y diciembre de ese año correspondieron a hogares que ya tenían al menos otra consola Switch.
El propio formato híbrido ayuda a que distintos miembros de una familia quieran su propio dispositivo. A eso se suman el plan familiar de Nintendo Switch Online, la compatibilidad de “Switch 2” con juegos físicos y digitales de la Nintendo Switch original y el soporte para mandos que ya existen, tres factores que refuerzan esa convivencia entre consolas dentro de la misma casa.
Varios informes situaron las ventas de “Switch 2” en 17,37 millones de unidades a finales de diciembre de 2025, con previsiones de entre 15 y 17 millones en 2025 y de más de 80 millones para 2028. Si esos números terminan consolidándose, la apuesta de Nintendo por hogares con varias consolas puede dejar de ser un deseo expresado por Shigeru Miyamoto para convertirse en una nueva normalidad. Por ahora, no se sabe si Nintendo detallará a corto plazo medidas concretas para empujar ese escenario.