La Policía de Shihezi, en la región china de Xinjiang, ha detenido a dos hombres a los que atribuye el robo, durante cerca de un mes, de componentes de ordenador en varios hoteles de esports.
Los sospechosos, identificados por las autoridades como Li y Cheng, habrían sacado 16 módulos de memoria RAM de equipos gaming repartidos entre cuatro establecimientos.
Lo llamativo aquí no es solo lo que se llevaron. También lo fácil que, al parecer, les resultó hacerlo.
Siempre de acuerdo con la investigación policial, ambos se registraban como clientes, entraban en habitaciones equipadas con PC de alto rendimiento, abrían las torres y retiraban la memoria RAM. Sin esos módulos, los sistemas dejaban de arrancar. Después colocaban el hardware en plataformas online y en tiendas locales de informática, con ingresos totales de alrededor de 2.000 dólares, unos 13.200 yuanes.
La policía sitúa el problema en un punto muy concreto del modelo de negocio de este tipo de alojamientos.
Los hoteles de esports suelen tener en cada habitación uno o varios ordenadores gaming con componentes de gama alta, pensados para sesiones privadas y largas de juego. Y ahí aparece la grieta: esa misma privacidad complica la vigilancia. No pueden instalarse cámaras dentro de las habitaciones, así que los equipos quedan bastante más expuestos a manipulaciones.
Los investigadores creen que Li y Cheng se aprovecharon justo de eso, entrando como huéspedes corrientes.
Ya dentro, abrían las cajas de los PC, sacaban los módulos de RAM y se iban de la habitación. El efecto era inmediato. Cuando el personal intentaba encender los ordenadores, varios ni siquiera arrancaban.
El robo se descubrió, según recoge la investigación, durante tareas rutinarias de mantenimiento. Fue ahí cuando empleados de los hoteles vieron que varios equipos gaming de alta gama no iniciaban correctamente.
A partir de ese momento, los agentes tiraron de las grabaciones de las cámaras de seguridad en las zonas comunes y de los registros de entrada de clientes para recomponer los movimientos de los sospechosos e identificarlos.
Hay una combinación bastante obvia que juega a favor de este tipo de robos: piezas valiosas, extracción rápida y poca supervisión directa. Eso convierte a los hoteles de esports en un objetivo muy atractivo para quien busca revender hardware. La memoria RAM, en particular, ayuda mucho al ladrón: es pequeña, se oculta con facilidad y puede venderse sin levantar demasiadas sospechas.
El caso aparece, además, en un momento en que el mercado de los hoteles de esports sigue creciendo con fuerza, sobre todo en Asia-Pacífico.
Y no parece algo aislado. En Asia ya se han visto incidentes parecidos con robos de CPU y GPU en hoteles de este tipo. También hubo otro caso en Corea del Sur centrado específicamente en memoria DDR5 sustraída de ordenadores de oficina.
Entre las medidas que el sector podría plantearse están los sellos antimanipulación en las torres, muebles que pongan más difícil el acceso físico a los componentes, sistemas automáticos para vigilar cambios en la configuración del hardware y cerraduras inteligentes con registro de actividad y alertas cuando hay manipulación.
En un negocio donde el PC forma parte central de la experiencia, blindar la seguridad empieza a pesar tanto como montar una buena tarjeta gráfica.