Amazon ha anunciado hoy que quiere llevar Prime Air, su servicio de entregas con drones, a casi 500 ciudades de Estados Unidos antes de que termine 2026.
La compañía ha explicado que su hoja de ruta para expandir Prime Air pasa por llegar a esas casi 500 ciudades dentro de ese plazo.
Si logra cumplirlo, el programa dejará de ser una operación todavía bastante acotada para convertirse en una red con alcance sobre decenas de millones de clientes.
Eso implicaría multiplicar por seis la presencia actual de Prime Air. A día de hoy, el servicio opera desde 11 instalaciones repartidas en 10 áreas metropolitanas de Arizona, Florida, Kansas, Luisiana, Michigan, Nebraska y Texas, siempre según los datos de Amazon.
La siguiente tanda de despliegues ya está decidida, también de acuerdo con la empresa: Chicago, Syracuse, Cleveland, Atlanta y Boise. Esos mercados serán el paso previo antes de una implantación mucho más amplia.
Amazon insiste en que Prime Air está pensado para paquetes pequeños. Los drones pueden transportar envíos de hasta 5 libras, unos 2,3 kilos, y completar la entrega en unos 30 a 60 minutos. Con eso, la compañía mantiene viva su promesa más ambiciosa: pedidos en apenas 30 minutos.
La idea, dice Amazon, no es hacer funcionar el servicio como una red aparte, sino integrarlo en sus centros de entrega en el mismo día y en almacenes robotizados. El objetivo es acelerar el despliegue y sacar partido de instalaciones que ya están en marcha.
Sobre el precio, Amazon calcula cobrar 2,99 dólares a los miembros Prime en pedidos de menos de 50 dólares, mientras que los pedidos por encima de esa cantidad serían gratuitos.
Para quienes no sean miembros Prime, el coste previsto sería de 4,99 dólares por entrega, según la compañía.
Prime Air, además, no acaba de llegar. Jeff Bezos lo presentó por primera vez en 2013 como una visión de futuro para el comercio electrónico, pero durante años la iniciativa se topó con frenos técnicos y regulatorios.
Uno de los pasos decisivos fue la certificación Part 135 de la FAA, la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos. Esa autorización permite operaciones comerciales de reparto con drones y abrió la puerta a pasar de la fase experimental a una expansión con aspiraciones reales de crecer a gran escala.
Amazon, de todos modos, no juega sola en este terreno. Wing y Zipline han ganado impulso en los últimos años, Walmart ha reforzado su apuesta por las entregas aéreas, Wing amplió su colaboración con Walmart en Dallas-Fort Worth, tal y como anunciaron ambas compañías, y Zipline asegura haber superado el millón de entregas comerciales. A eso se suman acuerdos con grandes marcas del retail y del sector sanitario.
Los analistas del sector siguen viendo preguntas sin responder: la rentabilidad a largo plazo, la frecuencia real con la que los clientes usarán este servicio y la eficiencia operativa cuando el volumen crezca. También persisten dudas sobre el ruido, la seguridad, la privacidad y el impacto sobre el empleo.
Por ahora no está claro si Prime Air cumplirá ese calendario ni si el reparto con drones llegará a consolidarse a gran escala.