RayNeo enseñará el 4 de septiembre de 2026 dos líneas de producto que van por caminos bastante distintos: las RayNeo iO y las RayNeo GT y GT Max. La marca quiere abarcar las dos ideas que hoy se repiten en este mercado, desde el uso diario y la productividad hasta el consumo de contenido y el papel de pantalla portátil.
La jugada deja una cosa bastante clara: no todas las gafas conectadas están pensadas para reemplazar unas gafas normales. Las RayNeo iO se mueven en el terreno de la ligereza y la discreción. La serie RayNeo GT, en cambio, se acerca más a la idea de visor personal para ver películas, jugar o trabajar con una segunda pantalla delante.
Las RayNeo iO son, seguramente, la apuesta más ambiciosa de RayNeo para el día a día.
Llevan una pantalla monocular monocroma con guía de ondas dentro de una montura de solo 33 gramos. La intención es que se parezcan lo máximo posible a unas gafas corrientes. También integran audio, de modo que puedan funcionar como apoyo constante durante la jornada sin caer en un formato demasiado aparatoso. RayNeo habla de hasta dos días de uso típico por carga, una cifra que llama la atención en esta categoría. La contrapartida está en la propia guía de ondas, que obliga a usar lentes planas y puede condicionar tanto la estética como el tamaño final de la montura.
En el apartado de funciones, RayNeo iO se apoya en herramientas de Gemini, de Google, y en un sistema propio llamado Life Log. La propuesta pasa por registrar agenda y contexto de conversaciones, sacar tareas pendientes, actualizar el calendario después de una reunión y mostrar utilidades como traducción en pantalla o un modo teleprónter.
Y hay una ausencia que ahora mismo pesa casi tanto como una función: las RayNeo iO no llevan cámara. En plena discusión sobre privacidad, eso podría rebajar parte del rechazo que estos dispositivos todavía provocan.
Las RayNeo GT y las RayNeo GT Max juegan en otro terreno. No están hechas para llevarlas puestas todo el día, sino para experiencias multimedia más inmersivas.
Según la compañía, frente a generaciones anteriores suben el campo de visión de 47 a 59 grados respecto a las RayNeo Air 4. RayNeo también saca pecho con un motor óptico Peacock 3.0 Max y con una pantalla MicroOLED tándem de generación 5.5, que presenta como equivalente a un monitor de 307 pulgadas.
Ahí entra ya la parte más orientada a cine y entretenimiento.
Las RayNeo GT y RayNeo GT Max serán compatibles con Dolby Vision cuando se usen junto al RayNeo Pocket TV Pro. También incluyen conversión en tiempo real de SDR a HDR y un sistema de cuatro altavoces firmado por Bang & Olufsen, con audio espacial con seguimiento de cabeza y transmisión de sonido direccional. La RayNeo GT Max, además, llegará en tres tamaños en función de la distancia interpupilar, con la idea de mejorar la nitidez según la separación ocular de cada usuario.
Todo esto llega en un momento de crecimiento para el sector. Las previsiones apuntan a que el mercado de gafas inteligentes pasará de 2.500 millones en 2025 a 3.200 millones en 2026. Aun así, la adopción masiva sigue atascada en dos problemas muy claros: mucha gente todavía no tiene del todo claro para qué las necesita y el precio sigue siendo una barrera seria.
El anuncio original de RayNeo no dio precios, aunque filtraciones e investigaciones previas sitúan la RayNeo GT en 299 y la RayNeo GT Max en 399. Falta por ver si la compañía confirmará esas cifras durante la presentación.