Amazon estaría negociando para quedarse con los derechos de emisión de los premios Emmy en Estados Unidos. Si la operación sale adelante, podría cambiar bastante la manera en que se sigue una de las grandes noches de la televisión y, de paso, darle más peso a Prime Video. De momento, no hay ningún anuncio oficial. Así que toca leer todo esto con prudencia.
Si esas conversaciones terminan bien, los Emmy pasarían a reforzar la apuesta de Amazon por los directos y por hacer de Prime Video un escaparate cada vez más visible para el entretenimiento en vivo.
Pero el acuerdo no está cerrado.
También cabe la posibilidad de que las conversaciones no acaben en pacto. Más que confirmar un cambio hecho y derecho, el interés de Amazon deja ver hacia dónde quiere moverse la compañía.
En el caso de Amazon, los Emmy encajan bastante bien en una estrategia fácil de entender: apoyarse en grandes eventos reconocibles para atraer público, vender publicidad y hacer más valioso Prime Video.
La empresa ya se ha gastado mucho dinero en retransmisiones deportivas y en programación en directo. Una gala de premios de este nivel le aportaría otra clase de activo, más vinculado a la cultura pop y al propio negocio del entretenimiento. Y el posible movimiento tiene, además, una carga simbólica evidente: los Emmy premian a la televisión, pero buena parte de las series más influyentes de hoy ya no están en las cadenas tradicionales, sino en las plataformas.
Para la gala y para el público, un acuerdo así podría traer varios cambios. Lo lógico sería ver una distribución mucho más apoyada en el streaming, con opciones para ver el contenido a la carta, integración con publicidad digital y una promoción global bastante más agresiva.
Eso, llevado a la práctica, podría dar una experiencia más flexible que la emisión lineal de toda la vida, sobre todo entre los espectadores más jóvenes, que ya están acostumbrados a seguir las grandes citas desde apps y televisores conectados.
Y no solo eso. También podría empujar cambios en el formato: más contenido adicional, backstage, clips casi al instante en redes y una relación más estrecha entre la gala y todo el entorno digital de Prime Video.
Todo esto llega en un momento incómodo para las grandes cadenas estadounidenses. Los eventos en directo siguen siendo de las pocas cosas capaces de garantizar atención masiva en tiempo real, pero incluso ese espacio está empezando a disputárselo a las cadenas compañías tecnológicas con mucho más músculo financiero y con mejores datos sobre sus usuarios.
Para la Academia de la Televisión de Estados Unidos, tener a Amazon como socio podría servir para modernizar la marca Emmy y recuperar parte del impulso perdido en audiencia. Para Amazon, sería otra pieza más en ese cambio que la está llevando de ser tienda y plataforma de series a convertirse en un actor central del negocio audiovisual en directo. Por ahora no se sabe si las negociaciones llegarán a cerrarse ni cuándo podría anunciarse algo de forma oficial.