Desde hoy, 1 de septiembre de 2026, John Ternus es el nuevo consejero delegado de Apple. Tim Cook pasa a ocupar la presidencia ejecutiva, tal y como recogía el plan de sucesión que la compañía anunció el 20 de abril. Con el relevo ya en vigor, se abre una etapa nueva que Apple, al menos sobre el papel, quiere mostrar como ordenada y continuista.
Cook deja la dirección ejecutiva tras 15 años al frente de Apple, una etapa en la que la compañía pasó en bolsa de rondar los 350.000 millones de dólares a superar los 4 billones. Fueron años marcados por la expansión constante de la familia iPhone, el empuje del negocio de servicios y una disciplina operativa que convirtió a Apple en una máquina de precisión con muy pocos rivales.
Ese peso explica que la transición se presente como algo medido, casi lógico, aunque el relevo está lejos de ser menor: Tim Cook fue el arquitecto de la Apple posterior a Steve Jobs, y sustituir a un CEO con esa autoridad interna y externa no se parece en nada a un simple ajuste de organigrama.
Ternus llega con otro perfil. Lleva 25 años en Apple y hasta ahora ocupaba la vicepresidencia sénior de ingeniería de hardware, un puesto desde el que participó en el desarrollo de productos clave como el iPhone y el iPad. También tuvo un papel importante en la transición de los Mac a Apple Silicon.
Ese recorrido refuerza la idea de una Apple más centrada en producto e ingeniería que en la optimización operativa que definió la era Cook. No parece el tipo de cambio que vaya a provocar un giro brusco de un día para otro, pero sí puede mover el foco y el tono de la toma de decisiones.
Si hay un antecedente reciente del tipo de transición que Apple sabe ejecutar, está en Apple Silicon. El salto de Intel a chips propios se anunció en junio de 2020 y Apple dio la transición por completada en junio de 2023, con mejoras en rendimiento y eficiencia energética gracias a los chips de la serie M.
Aquel movimiento reforzó la posición del Mac incluso dentro de un mercado del PC debilitado. También consolidó la imagen de Apple como una empresa capaz de controlar mejor su propia hoja de ruta tecnológica cuando reúne hardware y software bajo el mismo techo.
El primer gran examen de John Ternus apunta, por ahora, al evento de Apple del 9 de septiembre, donde la compañía podría presentar los nuevos iPhone, un posible modelo plegable y una versión renovada de Siri. Más allá del calendario de productos, el nuevo CEO tendrá que manejar la exposición de Apple a China, clave tanto por la cadena de suministro como por negocio. A eso se suman varios informes de prensa sobre Phil Schiller, que estaría cediendo parte de sus responsabilidades, una señal de que podría haber una reorganización ejecutiva más amplia.
Por ahora, Apple insiste en transmitir continuidad. Está por ver hasta qué punto este relevo cambia el rumbo de la compañía en los próximos meses.