Ubisoft ha llevado a cabo una impresionante recreación de la isla Okishima, conocida como el pueblo de los gatos, en su más reciente título, Assassin’s Creed Shadows. Este idílico enclave se encuentra en la misma ubicación que su contraparte real, en el lago Biwa, Japón. En este juego, los jugadores pueden aventurarse a la región de Omi y explorar esta isla, donde la ambientación está llena de suaves maullidos y las adorables interacciones con los felinos que la habitan.
Una adición muy gatuna
La llegada de Assassin’s Creed Shadows ha sido un éxito rotundo, superando los dos millones de jugadores en solo dos días, lo que representa un lanzamiento más exitoso que títulos aclamados como Assassin’s Creed Origins y Assassin’s Creed Odyssey. La inclusión de funcionalidades interactivas, como las animaciones únicas de los personajes Naoe y Yasuke, permite a los jugadores reclutar gatos y dar vida a su propio escondite, lo que añade un toque entrañable y atractivo al juego.
No obstante, el desarrollador ha aclarado que el título no pretende ser un documental ni representa Japón de manera estereotipada o clínica. En lugar de ello, Ubisoft se esfuerza por ofrecer una visión más inspirada y creativa de la cultura japonesa durante el periodo feudal. Esta declaración sugiere un deseo de evitar clichés y ofrecer una experiencia más auténtica al jugador, lo que podría contribuir a su creciente popularidad.
Con el mundo de los videojuegos cada vez más inclinado a incluir elementos amigables y accesibles, como los gatos, parece que Ubisoft ha dado en el clavo con Assassin’s Creed Shadows, consolidándolo como un competidor fuerte en la carrera por el juego del año. La combinación de exploración, interacción con los gatos y un trasfondo cultural bien intencionado sin duda ha llamado la atención de la comunidad gamer.