Pocas franquicias hay en la historia del videojuego como Bioshock. Los títulos de Ken Levine demostraron, hace ya tres generaciones, que se podían hacer videojuegos con mundos espectaculares y llenos de acción sin renunciar a una historia apasionante. Estaba claro que, al igual que ha ocurrido con Fallout o The Last of Us últimamente, Bioshock iba a tener una adaptación a la pantalla, y finalmente fue Netflix quien adquirió sus derechos para una película.
De esto hace ya unos años, y desde entonces no habíamos sabido demasiado sobre el proyecto. Algunos creían, de hecho, que se había cancelado y nunca veríamos a esta gran saga de videojuegos adaptada. Pero desde la San Diego Comic Con de este año, que nos ha traído otras novedades como el nuevo tráiler de Transformers One, acaban de llegar novedades al respecto… y, por desgracia, no son buenas.

Una película mucho más modesta… y “personal”
Durante su panel en la Comic Con de San Diego, el productor Roy Lee, que está asociado al proyecto, ha anunciado cambios significativos sobre la película de Bioshock. Por lo que ha contado, se ha reducido el presupuesto significativamente del filme, lo que significa que, en lugar de hacer una gran adaptación, harán una representación “más personal”. Spoiler: eso no significa nada bueno.
Al parecer, el culpable de todo es Dan Line, nuevo jefe de cine en Netflix. Después de ver que se iba a invertir mucho dinero en este proyecto para hacer una adaptación fiel y eficaz, decidió que retiraría gran parte del presupuesto, con la opción de que dejaran de lado la película o la readaptaran a sus nuevas condiciones.

Finalmente, 2k y Take-Two Interactive habrían decidido seguir adelante con el proyecto, pero por causas presupuestarias tuvieron que reconfigurarlo todo para hacer un película más pequeña y personal. Veremos en qué queda todo esto, pero digamos que no es muy buen inicio para una película que adapta un videojuego.