Netflix ha incorporado hoy a su catálogo Blind Sherlock, una nueva serie policíaca neerlandesa de seis episodios que combina misterio, investigación policial y una premisa poco habitual dentro del género. El título lleva enseguida al universo de Sherlock Holmes, aunque Blind Sherlock no adapta de forma directa al detective creado por Arthur Conan Doyle.
Lo que hace es recoger algunas de las ideas más reconocibles de ese mundo: la observación llevada al extremo, la deducción y una mente fuera de lo común.
Aquí esas cualidades recaen en Roman Mertens, un hombre ciego que se suma a una unidad de escuchas de la policía de Róterdam. Desde ese puesto, la capacidad de Roman para detectar sonidos, matices y patrones que otros no perciben lo convierte en una pieza clave para resolver casos complejos. La serie arma así un procedural en el que los enigmas se resuelven no por mirar más, sino por escuchar mejor.
Otro de los grandes ganchos de Blind Sherlock está en su punto de partida: se inspira en hechos reales.
La serie toma como referencia la historia de Sacha van Loo, un civil ciego que trabajó con la unidad de escuchas de la policía belga durante más de una década. Según la historia en la que se apoya la ficción, Van Loo habría ayudado a resolver cientos de casos gracias a su capacidad para interpretar conversaciones, ruidos de fondo y pequeños indicios sonoros que otros investigadores no detectaban. Ese detalle le da a la serie un ángulo distinto dentro de un panorama de series policiacas ya bastante saturado.
Roman Mertens está interpretado por el debutante Bart Kelchtermans, y Frank Lammers figura entre los nombres más destacados del reparto.
Buena parte de la conversación en torno al estreno se ha centrado precisamente en el trabajo de Kelchtermans, que para algunos espectadores ha sido uno de los puntos fuertes de la serie. Por su lado, el showrunner Kristof Hoefkens explicó que el proyecto nació del deseo de construir un procedural alrededor de un protagonista ciego sin reducir la ceguera a una limitación, sino entendiéndola también como una fortaleza y casi como un “superpoder” narrativo dentro de la investigación criminal.
Las primeras reacciones, eso sí, han sido mixtas.
Una parte del público ha destacado tanto la interpretación de Bart Kelchtermans como la premisa. Otros comentarios, en cambio, apuntan a una ejecución menos sólida de lo que prometía la idea central. Aun así, Blind Sherlock encaja bien en una tendencia clara entre plataformas: Netflix ya ha sacado partido a ese universo con las películas de Enola Holmes, y Prime Video prepara Young Sherlock.