Brave ha sumado una función nueva a su navegador de escritorio en la versión 1.94: alias de correo generados desde el propio navegador. La apuesta apunta a una de las formas de rastreo más difíciles de sacarse de encima en internet, porque permite registrarse en páginas y servicios sin ir dejando la dirección real en cada formulario.
La idea, en realidad, ya existe desde hace tiempo. Lo distinto aquí es que Brave la mete dentro del navegador. Lo que hace es crear direcciones alternativas que reenvían los mensajes a la bandeja de entrada habitual del usuario, de modo que la web solo recibe un correo enmascarado.
No se trata solo de recibir menos spam. Cuando una misma dirección se reutiliza en varios sitios, a las empresas les resulta mucho más fácil enlazar la actividad de una persona entre servicios distintos y cruzarla con perfiles publicitarios en plataformas como Google, Meta o LinkedIn. Ahí el antirrastreo clásico del navegador se queda corto, sobre todo del lado del servidor.
Para usar la función, primero hace falta crear una cuenta aparte en Brave Accounts, el sistema de cuentas de Brave.
A partir de ahí, basta con pulsar sobre un campo de correo electrónico en una web para que el navegador pueda generar un alias y usarlo en ese registro. Los mensajes que lleguen a esa dirección se reenvían a la cuenta real del usuario. Brave dice que no lee el contenido de esos correos y que los borra de sus servidores en cuestión de segundos. También sostiene que Brave Accounts usa el protocolo criptográfico OPAQUE, pensado para que las contraseñas no se envíen a los servidores de la compañía.
De momento, el despliegue viene con límites bastante claros. Brave ofrece al inicio cinco alias gratuitos por usuario, ya ha dicho que más adelante añadirá opciones premium y compatibilidad con móviles, pero por ahora todo queda centrado en escritorio.
Hay otra limitación: el sistema no bloquea por sí solo newsletters ni correos promocionales. Si una web empieza a mandar demasiados mensajes, el usuario puede desactivar ese alias y cortar el reenvío a partir de ese momento. Aun así, no es un filtro antispam como tal.
Brave se mete así en una categoría donde ya están DuckDuckGo Email Protection y Firefox Relay. Firefox Relay deja crear hasta 50 máscaras en su plan gratuito. DuckDuckGo Email Protection, por su parte, elimina algunos rastreadores de los correos antes de reenviarlos.
Dar el correo sigue siendo una fuente bastante directa de problemas: más spam, más phishing y más exposición en caso de filtración. Según algunas estimaciones para 2025, el spam representa más de la mitad del tráfico total de correo electrónico, y el phishing apareció en el 36% de todas las filtraciones de datos. La primera reacción ha sido, en general, buena entre quienes ya usan Brave precisamente por su perfil más centrado en la privacidad. Aun así, siguen en el aire varias dudas: qué tan fácil será de usar para gente no técnica, si algunas webs acabarán bloqueando el dominio @bravealias.com y la falta de auditorías independientes. Y, como suele pasar con Brave, nadie sabe todavía cuándo llegará la compatibilidad con móviles.