Una candidata canadiense a Primer Ministro, Chrystia Freeland, ha propuesto la implementación de un arancel del 100% sobre los vehículos Tesla como respuesta a los aranceles impuestos por Estados Unidos sobre bienes canadienses.
Esta propuesta se produce después de que el presidente Donald Trump anunciara un arancel del 25% en la mayoría de los productos canadienses, a excepción de la energía, que tiene un arancel del 10%.
Freeland, quien fue viceprimera ministra antes de anunciar su candidatura, argumenta que el arancel a Tesla tiene como objetivo presionar a ciertos sectores estadounidenses que son relevantes para la Casa Blanca.
¿Castigar a Elon Musk por reírse de ellos?
“Vamos a ir tras los interesados estadounidenses que importan a la Casa Blanca”, declaró Freeland, buscando así fortalecer la posición de Canadá en esta disputa comercial. Y no olvidemos que Elon Musk aseguró que Canadá no es ni un país de verdad.
La propuesta ha generado reacciones mixtas. Pero en general la gente en Canadá apoya la propuesta, reflejando el descontento hacia las políticas comerciales de Estados Unidos. De hecho, Canadá ya adoptó acciones similares a las de Estados Unidos, imponiendo aranceles a vehículos eléctricos estadounidenses tras el inicio de la disputa comercial.
Canadá tiene una producción mínima de vehículos eléctricos (EV) y gran parte del suministro actual proviene de Estados Unidos. Con el nuevo arancel del 25% sobre esos vehículos, la propuesta de Freeland sugiere abrir el mercado canadiense a EV de origen chino.
Esto podría diversificar la disponibilidad de vehículos dentro del país y facilitar la transición hacia un transporte sin emisiones, especialmente en un contexto donde se prevé que la demanda de vehículos eléctricos podría desacelerarse debido a los cambios en los incentivos gubernamentales.
Si bien la medida podría beneficiar la competencia, se especula que Tesla podría aprovechar su capacidad de producción en China para eludir ciertos aranceles, aunque el fabricante todavía enfrentaría una dura competencia de otras marcas chinas ya consolidadas en el mercado.
En última instancia, la decisión de Canadá no solo busca proteger sus intereses económicos, sino también redefinir su relación comercial con los Estados Unidos y explorar nuevas oportunidades en el mercado global de vehículos eléctricos.