Chen Deli, investigador senior de DeepSeek, ha generado alarma en el ámbito tecnológico chino al expresar su escepticismo sobre el impacto social de la inteligencia artificial (IA).
Durante su intervención en la Conferencia Mundial de Internet en Wuzhen, Chen admitió estar “extremadamente positivo sobre la tecnología”, pero pesimista respecto a su influencia en el empleo, señalando que en uno o dos lustros, la IA podría comenzar a reemplazar trabajos humanos, lo que representaría un “enorme desafío” para la sociedad.
Este discurso marca un giro notable, considerando que DeepSeek es visto como un símbolo de la capacidad tecnológica de China y ha estado en el centro de atención tras el lanzamiento de su modelo de lenguaje R1.
Xi Jinping ha propuesto la creación de un organismo global que regule la IA
La declaración de Chen contrasta con el optimismo habitual del discurso oficial chino, subrayando la necesidad de un enfoque regulador más preventivo en lugar de la anterior narrativa triunfalista.
En este contexto, Xi Jinping ha propuesto la creación de un organismo global que regule la IA, sugiriendo que dicha tecnología debería ser considerada como un bien público internacional.
Este cambio en la narrativa refleja una creciente preocupación por los riesgos laborales que la IA podría acarrear y sugiere que empresas tecnológicas como DeepSeek asumirán un papel crucial como defensores en esta transición.
A pesar de los riesgos que Chen destaca, DeepSeek continúa consolidándose como un pilar del ecosistema de IA en China, colaborando con fabricantes de hardware como Huawei y lanzando nuevos modelos que desafían a productos como las APUs de NVIDIA.
Rumores sugieren que, a medida que la empresa avanza, podría haber más anuncios sobre su futuro en el mercado tecnológico, lo que podría influir en el paisaje de la IA a nivel global.