La esperada secuela de El diablo viste de Prada se estrenará el 1 de mayo de 2023, con pronósticos de recaudar 66 millones de dólares en su primer fin de semana. Este éxito anticipado se debe en parte a las más de una docena de asociaciones estratégicas que Disney ha asegurado con importantes marcas, incluyendo Lancôme, L’Oréal Paris y Starbucks, para desarrollar campañas de marketing creativas alineadas con el tema de la película.
El Diablo Bebe de Starbucks
A diferencia de la primera entrega, donde las marcas aparecían como elementos incidentales, la secuela está destinada a una colaboración mucho más enfocada y organizativa. Las campañas se han diseñado de manera única para cada socio, evitando el uso de material de la película y priorizando experiencias inmersivas y contenido exclusivo. Por ejemplo, marcas como L’Oréal y Diet Coke están organizando activaciones en Nueva York, con pop-ups y productos de edición limitada para promocionar el filme.
En un esfuerzo por aprovechar la popularidad perdurable de la primera película —que ha mantenido su relevancia durante 20 años— Disney ha creado una serie de asociaciones que son tanto pertinentes como innovadoras. Lylle Breier, vicepresidente ejecutivo de Disney, destacó que se ha trabajado cuidadosamente para construir el mejor programa de colaboración de marketing que se haya lanzado, buscando siempre una ejecución sofisticada que resuene con el público.

Las campañas incluyen activaciones interactivas y eventos únicos, como el esfuerzo de Google y Samsung por integrar tecnología innovadora en sus promociones. Las colaboraciones se han estructurado como si fueran una colección de moda, asegurando que cada pieza sea diferente pero que se sienta cohesiva dentro del mundo de El diablo viste de Prada 2. Esto sugiere que la película no solo se presentará como un entretenimiento, sino como una experiencia cultural que permita a los consumidores conectarse más profundamente con el contenido.