Hubo una época donde la piratería era lo más normal del mundo. Y no hablamos de los siglo XVI ni XVII entre españoles e ingleses en las aguas del Caribe. Hablamos de principios de los 2000, cuando los torrents eran la cosa más normal del mundo.
Los contenidos pirateados existen de muchas formas. A principios de los 90, los casetes y disquetes eran populares, pero más tarde fueron sustituidos por CD y otras formas de almacenamiento más modernos, como los USBs.
Mientras se producían estos cambios, despegaba la piratería a través de Internet. Desde Napster, pasando por Kazaa, hasta los torrents y los servicios de streaming, la piratería llegó a casi todos los hogares del mundo.
Una práctica que ha ido evolucionando con los años
Hoy en día, la mayoría de los piratas se han acostumbrado a la comodidad del streaming a la carta, pero siguen existiendo otras variantes.
El negocio de los DVD piratas existe desde hace más de dos décadas, pero normalmente tiene lugar fuera de Internet. Sin embargo, parece que los vendedores se han acostumbrado también a las oportunidades y la comodidad de Internet.
Y con puntos de venta como Etsy (en EE.UU.), que ofrecen un escaparate sencillo, vender es más fácil que nunca. Eso sí, ya no hay DVDs, ahora tenemos USB con decenas de GBs de almacenamiento.
Aunque Etsy no es la única tienda en la que se venden abiertamente contenidos pirateados, el problema parece prevalecer en ella. Basta con escribir las frases de búsqueda “películas USB” o “programas de televisión USB” para obtener cientos de resultados.

Piratería artesanal en pleno 2023
La mayoría de estas memorias USB están etiquetadas como “hechas a mano”. No está claro qué implica eso, pero parece probable que estos vendedores hayan descargado los productos pirateados a mano en algún momento, hayan creado selecciones de películas y programas de televisión y luego los hayan añadido a las unidades USB.
Este “trabajo artesanal” da como resultado títulos tan populares como “80 películas de acción USB” y “South Park temporadas 1-26 y película en memoria USB”.
Los precios varían y van desde unos pocos dólares por una sola serie de TV en una memoria USB, hasta 1.200 dólares por una colección de más de 10.000 películas en un disco duro externo de 12 TB. El límite es el cielo, parece ser.
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