DC Comics ha presentado hoy, ya de manera oficial, a la Justice League de Mount Everest, un nuevo equipo de superhéroes creado para hacer de contrapeso a Flash, más en concreto a Wally West, en plena crisis interna dentro de su propio universo, una crisis que no deja de agravarse.
Todo parte de Flash, de Wally West, y de su habilidad reciente, Flashes of Insight. Según la premisa compartida por DC Comics, ese poder le permite procesar cantidades inmensas de información a una velocidad imposible y adelantarse así a crímenes y accidentes antes de que lleguen a ocurrir.
Y ahí es donde se abre la grieta. Para algunos personajes, este nuevo enfoque de Flash representa el siguiente paso lógico en la misión de salvar vidas. Para Green Arrow, o sea, Oliver Queen, la cosa cruza una línea muy peligrosa. Oliver ve ese método como una forma de vigilancia masiva moralmente inaceptable, capaz de evitar tragedias, sí, pero también de invadir libertades y de concentrar demasiado poder en una sola persona.
De ahí nace la Justice League de Mount Everest.
No estamos tanto ante un grupo reunido para plantarle cara a un villano clásico o a una amenaza cósmica, sino ante una formación que funciona como contrapeso moral y estratégico frente a Wally West. En el fondo, DC Comics lleva al terreno superheroico un debate que al lector de hoy le resulta muy reconocible: si un héroe puede impedir casi cualquier desastre antes de que pase, ¿debería hacerlo aunque para ello tenga que observarlo todo?
Según la presentación de DC Comics, el equipo lo lidera Green Arrow, es decir, Oliver Queen. A su lado están Red Tornado, el androide con control del viento y una capacidad analítica enorme; Aquaman, Arthur Curry, con su fuerza sobrehumana, su experiencia táctica y su dominio del océano; Superman, que aquí es Jon Kent, heredero del símbolo de Superman y poseedor de los poderes kryptonianos clásicos; Wonder Woman, Diana Prince, uno de los pilares éticos y físicos más sólidos de DC; y Martian Manhunter, con telepatía, cambio de forma y un poder mental descomunal.
El nombre del grupo viene de su punto de reunión, el Monte Everest. Green Arrow eligió ese lugar porque pensaba que Flash tendría menos opciones de encontrarlo por pura casualidad, según la explicación que ha compartido DC Comics. Es un detalle casi irónico, pero también resume bastante bien el tono de esta nueva etapa: aliados que ya no terminan de fiarse unos de otros.
La aparición de esta formación encaja, además, con la reorganización de la franquicia tras Death of the Justice League, una saga que dejó la puerta abierta a nuevas estructuras, equipos temporales y versiones menos convencionales de la Liga.
También conecta con Dawn of DC y con la dirección reciente de Ryan North en Flash, una etapa que ha llamado la atención por meterse en dilemas filosóficos y morales bastante más complejos de lo habitual. En las primeras reacciones de fans y crítica después del anuncio, la Justice League of Mount Everest está destacando menos por su despliegue superheroico que por el conflicto ético que pone sobre la mesa y por el lugar de Green Arrow como esa voz incómoda dentro del sistema.