DC lleva a Slade Wilson, Deathstroke, a uno de sus momentos más salvajes en 2026 con Deathstroke: The Terminator. La serie ya no lo presenta como ese asesino que siempre parecía ir varios pasos por delante y tener el tablero bajo control, sino como un hombre acorralado, solo y cada vez más fuera de sí. Durante décadas ha sido uno de los asesinos más temidos del universo DC, así que verlo desde este ángulo supone un vuelco total para la imagen del personaje.
En esta nueva etapa de Deathstroke: The Terminator, Slade Wilson está en el fondo del pozo. Wintergreen ha muerto, su dinero y su reputación se han evaporado, y hay alguien desmontándole la vida pieza a pieza.
Aquí no hay una reinvención heroica ni un intento de suavizarlo. El cómic va más bien hacia un thriller de venganza mucho más sombrío. El cambio de verdad está en otro sitio: Slade Wilson no está recuperando el mando, lo está perdiendo. Y buena parte de esa caída pasa por su exmujer, Adeline Kane, que toma las riendas de sus operaciones e incluso asume la identidad de Deathstroke. Así, el conflicto deja de ser solo una historia de mercenarios y máscaras y pasa a convertirse en una guerra familiar atravesada por el rencor y el ajuste de cuentas.
Deathstroke: The Terminator #8 lleva esa caída todavía más lejos. En ese número, Slade Wilson sigue de manera obsesiva la pista de un hombre que se le ha colado en la fila de una gasolinera. La situación parece desmedida, casi absurda, pero se descontrola por completo: Deathstroke acaba matándolo y, al abrir el maletero del coche, encuentra a un Green Lantern muerto, o quizá retenido. Ese hallazgo cambia por completo la lectura del episodio y abre una trama mucho más grande, con ramificaciones criminales y hasta cósmicas.
Y hay más. Ese mismo Deathstroke: The Terminator #8 confirma una de las sorpresas más raras de esta etapa: el aliado secreto de Slade Wilson es Ray Palmer, o sea, The Atom. No es precisamente una alianza limpia, porque Slade está presionando a Ray Palmer con la amenaza de destapar su colaboración ante la Liga de la Justicia.
La combinación es tan improbable como interesante, sobre todo porque Justice League Unlimited ya venía mostrando a Ray Palmer cada vez más incómodo con el proyecto de amnistía de la Liga y cada vez más convencido de que el equipo podría estar bajo la influencia de la Energía Omega de Darkseid. A eso se suman las visiones de Dreamer, que podrían ayudar a entender por qué Ray Palmer cree que trabajar con Slade Wilson es, de alguna forma, necesario.
Las pistas que van dejando Deathstroke: The Terminator y Justice League Unlimited apuntan a que el Green Lantern implicado podría ser Vath Sarn, del sector 2682, y a que Slade Wilson podría acabar aliado con un Green Lantern para plantar cara a un cártel galáctico de droga con posibles vínculos con John Stewart. De momento, nada de eso convierte a Deathstroke en un personaje redimido. El enfoque del guionista Tony Fleecs y del dibujante Carmine Di Giandomenico va justo en la otra dirección: un relato áspero, violento y muy pegado al suelo sobre el submundo de los asesinos, donde Slade Wilson no intenta salvarse, sino seguir con vida y ajustar cuentas. Todavía no está claro hasta qué punto esa conexión con Green Lantern y con John Stewart va a pesar en los próximos números.