Casi dos años después de anunciar su intención de eliminar los disquetes de 3,5 pulgadas, el gobierno japonés ha decidido suprimirlos. Tiene mérito, ya que en Europa y Estados Unidos dejamos de usarlos en 1990.
En agosto de 2022, Taro Kono, ministro japonés de Asuntos Digitales, prometió acabar con los disquetes y los CD en la comunicación con las autoridades, y en enero de este año introdujo una nueva legislación para promover la reforma normativa.
Hasta hace poco existían en Japón unos 1.900 procedimientos reguladores que obligaban a las empresas a presentar datos adicionales en forma de disquetes o CD-ROM, explican en ComputerWorld.
Un mercado que casi está desaparecido
Y no antes de tiempo: Hace más de 14 años que Sony, una de las pocas empresas que siguen vendiendo disquetes en Japón, dijo que dejaría de venderlos en 2011 debido a la disminución de la demanda.
En 2009, Sony tenía una cuota del 70% del mercado nacional japonés de disquetes, que ascendía a unos 12 millones de discos en total, con una capacidad combinada de apenas 17 terabytes.
Pero aún hay mercado para estos arcaicos soportes de almacenamiento extraíbles, según Tom Persky, que se autoproclama “el último hombre en pie en el negocio de los disquetes”.
Persky es el fundador de floppydisk.com, una empresa estadounidense que aún vende disquetes formateados y ofrece un servicio de transferencia de disquetes y discos zip, así como servicios de reciclaje.
Entre sus clientes hay aficionados que quieren resucitar viejos juegos de ordenador, operadores de equipos de fabricación antiguos y propietarios comerciales de aviones de al menos 25 años de antigüedad.
En cuanto a la medida adoptada por el Gobierno japonés, Persky declaró: “No voy a decirles que se equivocan. No voy a decirles que el disquete es el futuro. Lo que voy a decirles es que es una forma muy estable, muy conocida, muy robusta y muy práctica de resolver un problema”. Literalmente el dicho de: si funciona, no lo toques.