Un grupo de modders está metido ahora mismo en Project Sunrise, una iniciativa hecha por fans que busca devolver contenido retirado oficialmente de Destiny 2 para poder explorarlo otra vez offline y en solitario. El proyecto aparece años después de una de las decisiones más discutidas de Bungie, el Destiny Content Vault o DCV, que sacó del juego campañas, destinos, asaltos e incursiones enteras de Destiny 2 y dejó a muchos jugadores sin acceso a contenido que habían pagado y a una parte de la propia historia del juego.
Project Sunrise parte de una versión antigua de Destiny 2 para recuperar ubicaciones que ya no se pueden visitar por la vía oficial. La idea no es sustituir al juego actual, sino conservar espacios y actividades que Bungie retiró. Si no fuera por algo así, buena parte de ese material quedaría reducida a vídeos, capturas y poco más.
Lo interesante es que Project Sunrise ya pasó de la simple visita a mapas vacíos. Por lo que ha ido enseñando la comunidad, ahora permite hacer aparecer enemigos y vendedores en algunas zonas, así que empieza a sentirse como algo más que una rareza técnica.
Los responsables de Project Sunrise quieren sumar personalización de equipamiento y misiones clásicas jugables, y algunos usuarios incluso han logrado hacer aparecer jefes de incursión como Calus. A estas alturas, sigue siendo una de las poquísimas maneras de volver a recorrer de primera mano contenido “vaulted” de Destiny 2.
Bungie activó el Destiny Content Vault (DCV) en 2020, coincidiendo con Beyond Light. El recorte empezó con la campaña original Red War, Curse of Osiris, Warmind y varios destinos del juego, además de nueve asaltos y cinco incursiones; con el paso del tiempo, otras campañas y actividades también fueron quedando fuera del acceso normal.
La explicación oficial de Bungie fue puramente técnica: reducir el tamaño de Destiny 2 para sostener el modelo de juego como servicio, acelerar las actualizaciones y hacer más llevadero el mantenimiento de una base cada vez más complicada.
Pero esa explicación nunca calmó del todo el enfado. Que desapareciera contenido vendido previamente acabó siendo una de las mayores fuentes de frustración para la comunidad y erosionó de forma duradera la confianza de muchos jugadores en el estudio.
El caso de Destiny 2 también deja ver un problema más grande. Conservar videojuegos que dependen de servidores es bastante más difícil que archivar un título tradicional, y cuando un estudio actualiza, rehace o apaga partes de un juego online, trozos enteros de su historia pueden perderse para siempre.
Ahí es donde Project Sunrise pesa más allá del fandom. Restaurar contenido offline obliga a rehacer mucho trabajo técnico y deja claro hasta qué punto la preservación de los juegos como servicio está terminando en manos de comunidades externas cuando desaparece el acceso oficial. El asunto incluso ha rozado el terreno legal: en al menos una demanda por derechos de autor, se ha informado de que Bungie tuvo problemas para presentar pruebas relacionadas con contenido de Destiny 2 que ya había sido retirado del juego.
Mientras Bungie sigue mirando al futuro de Destiny 2, los fans detrás de Project Sunrise intentan salvar su pasado. Todavía no se sabe cuándo llegarán la personalización de equipamiento y las misiones clásicas jugables a esta versión preservada de Destiny 2.