Un grupo de astrónomos ha descubierto gracias al telescopio espacial James Webb (JWST) la fusión de agujeros negros supermasivos más lejana jamás detectada. Según recoge Space.com, estos agujeros negros en colisión se encuentran en el centro de galaxias fusionándose, tan distantes que el evento observado ocurrió solo 740 millones de años después del Big Bang, en un joven universo de 13.800 millones de años.
Desde hace tiempo, los astrónomos han sospechado que los agujeros negros supermasivos, con masas millones o miles de millones de veces la del Sol, juegan un papel crucial en la evolución cósmica. El reciente hallazgo del JWST refuerza esta teoría, sugiriendo que estos agujeros negros han influido significativamente en la evolución galáctica desde los inicios del universo.
El JWST ha identificado regularmente agujeros negros supermasivos en el universo temprano, planteando la duda de cómo lograron crecer tan rápidamente. Este descubrimiento podría resolver el enigma de su rápido crecimiento, sugiriendo que la fusión es una ruta clave para su expansión.
“Nuestros hallazgos sugieren que la fusión es una ruta importante a través de la cual los agujeros negros pueden crecer rápidamente, incluso en el amanecer cósmico”, dijo en un comunicado Hannah Übler, líder de la investigación y científica de la Universidad de Cambridge. “Junto con otros hallazgos de Webb de agujeros negros activos y masivos en el universo lejano, nuestros resultados también muestran que los agujeros negros masivos han estado dando forma a la evolución de las galaxias desde el principio“.
En el estudio, los astrónomos se enfocaron en un sistema galáctico a 12.000 millones de años luz de distancia, llamado ZS7. Utilizando el espectrógrafo infrarrojo cercano (NIRSpec) del JWST, encontraron evidencia de gas denso y de movimientos rápidos cerca de un agujero negro, así como gas caliente altamente ionizado, señales típicas de agujeros negros en episodios de acreción.
El equipo determinó que uno de los agujeros negros supermasivos tenía una masa equivalente a 50 millones de soles. Aunque no pudieron confirmar la masa del segundo agujero negro debido al gas denso, se sospecha que es similar.

Las ondas gravitacionales generadas por la fusión de estos agujeros negros se propagarán a la velocidad de la luz y podrían ser detectadas por futuros detectores de ondas gravitacionales, como la Antena Espacial de Interferómetro Láser (LISA), cuyo lanzamiento está previsto para 2035. Este descubrimiento podría obligar a ajustar los modelos actuales sobre la frecuencia de tales eventos.
El JWST continuará investigando estos primeros agujeros negros supermasivos. A partir del próximo verano, un programa del Ciclo 3 del telescopio examinará la relación entre los agujeros negros masivos y sus galaxias anfitrionas en los primeros mil millones de años tras el Big Bang, buscando y caracterizando más fusiones para comprender mejor su impacto en el crecimiento cósmico temprano.