‘Dune: Parte Dos’, la continuación dirigida por Denis Villeneuve a partir de la obra de Frank Herbert, ya está en Max desde hoy, después de un paso muy exitoso por los cines. La recepción, además, deja bastante claro que Villeneuve encontró la forma de adaptar ese universo con ambición comercial y con el tipo de prestigio crítico que no siempre acompaña a una superproducción.
Con esta segunda parte, la saga se ha metido de lleno en la conversación sobre las mejores películas de ciencia ficción de los últimos años. También se ha ganado una reputación envidiable entre público y crítica por su ambición visual, su densidad política y su épica bélica, en un punto intermedio entre ‘Star Wars’ y ‘Juego de Tronos’.
Los datos ayudan a explicar ese entusiasmo. ‘Dune: Parte Dos’ se mueve en torno al 95% de aprobación, del público en Rotten Tomatoes y llegó al 98% entre la crítica en esa misma plataforma, por encima del 83% que obtuvo la primera entrega. La diferencia importa porque apunta a algo poco común en las grandes franquicias: la secuela no se limitó a sostener el nivel, para muchos directamente lo superó.
Buena parte de esa respuesta tiene que ver con cómo la película agranda la escala sin soltar el centro dramático.
La historia sigue a Paul Atreides, interpretado por Timothée Chalamet, en su integración con los Fremen en Arrakis y en la guerra que emprende contra la Casa Harkonnen. A lo largo de ese camino, la cinta se mete con asuntos como el poder, la venganza, la profecía y el peligro de convertir a un líder en una figura mesiánica.
Si la primera ‘Dune’ funcionaba como una introducción solemne a ese universo, esta segunda entrega es el momento en que ese mundo de verdad explota.
Aquí es donde mejor se entiende la comparación con ‘Star Wars’, por la escala de fantasía espacial, las batallas monumentales y una imaginería casi mítica. El parentesco con ‘Juego de Tronos’, en cambio, aparece en las alianzas, las traiciones, los linajes y todas esas maniobras de poder que atraviesan la historia.
La crítica también ha subrayado sus imágenes colosales, el diseño sonoro, la construcción del mundo, el reparto coral y la música de Hans Zimmer. Todo eso ha alimentado su reputación de “obra maestra moderna” dentro del género.
Y la cosa no se quedó solo en la conversación cultural. ‘Dune: Parte Dos’ pasó de los 700 millones de dólares en la taquilla mundial y terminó situada entre las películas más taquilleras de 2024, un resultado especialmente sólido para una producción de unos 190 millones de dólares a la que todavía habría que añadir cerca de 100 millones más en marketing global.
Ese rendimiento refuerza su condición de gran acierto para la franquicia y empuja el futuro de la saga hacia una tercera película basada en ‘Dune Messiah’. Denis Villeneuve ha reiterado su interés en cerrar una trilogía, y además queda abierta la puerta a un papel más importante para la princesa Irulan.
No toda la conversación, de todos modos, ha girado alrededor de la recaudación o de Rotten Tomatoes. También se ha hablado menos de lo esperado de cómo funcionó ‘Dune: Parte Dos’ en mercados no anglófonos, del reto de subtitular el lenguaje ficticio de los Fremen para públicos de todo el mundo y de las críticas sobre la manera en que la adaptación maneja influencias culturales de Oriente Medio y del norte de África.
Aun con todo, el veredicto general parece bastante claro: ‘Dune: Parte Dos’ no es simplemente una secuela exitosa, sino una de esas superproducciones poco frecuentes que consiguen ser espectáculo, cine de autor y fenómeno popular a la vez. De momento, sigue sin saberse cuándo llegará la confirmación oficial de esa tercera película.