Electronic Arts pagó a su CEO, Andrew Wilson, una compensación total de unos 38,6 millones de dólares en el ejercicio fiscal 2026. Son casi 8 millones más que el año anterior, de acuerdo con la documentación corporativa correspondiente a ese mismo periodo.
La cifra ha vuelto a colocar a Electronic Arts bajo el foco. Llega, además, después de los despidos aplicados en marzo de 2026 en varios estudios que trabajaban en la franquicia Battlefield.
Los propios documentos de la compañía vinculan de forma bastante directa la mejora en la retribución de Wilson con el lanzamiento de Battlefield 6 en octubre de 2025 y con el rendimiento comercial que tuvo el juego.
Ahí están los números. Según esa documentación, Battlefield 6 vendió más de 7 millones de copias en sus tres primeros días. Con eso se convirtió en el mejor estreno de toda la historia de la saga y en uno de los lanzamientos más exitosos que ha tenido Electronic Arts en los últimos años.
El comportamiento de Battlefield 6 cambió por completo el tono alrededor de la marca.
El juego salió reforzado tanto en recepción crítica como en ventas internas dentro de la saga, y quedó muy por encima de Battlefield 2042, un título que fue recibido con frialdad y que terminó arrastrando unas cifras comerciales muy por debajo de lo que se esperaba.
De cara a los inversores, el mensaje era bastante claro: la apuesta por relanzar Battlefield salió bien. Y eso acabó reflejándose en la compensación variable del máximo ejecutivo.
El sueldo base de Andrew Wilson fue de 1,3 millones, una parte menor del total. El grueso de su remuneración llegó por bonus e incentivos en acciones.
Ese tipo de estructura salarial es habitual en las grandes cotizadas y suele depender mucho del cumplimiento de objetivos financieros y del rendimiento de la empresa.
La misma documentación también sitúa la ratio salarial entre el CEO y el empleado medio en 305 a 1. Ese dato ha dado más combustible a las críticas en redes y entre una parte de la comunidad del videojuego.
La controversia no tiene que ver solo con el tamaño del paquete salarial. También pesa, y mucho, el momento en que se produce.
Meses después del gran estreno de Battlefield 6, Electronic Arts aplicó recortes en estudios clave para la franquicia, entre ellos DICE, Criterion, Ripple Effect y Motive.
En aquel momento, Electronic Arts definió la medida como una “realineación” pensada para ajustar mejor los equipos a las prioridades de la empresa y a las necesidades de la comunidad.
Para la compañía, Battlefield 6 funciona como una historia de recuperación después del tropiezo de Battlefield 2042. Pero el éxito comercial del juego no ha frenado el debate sobre cómo se reparte ese resultado dentro de Electronic Arts.
Y ese debate llega en un momento delicado, con cambios estratégicos en marcha y con movimientos alrededor de una posible salida de bolsa de Electronic Arts mediante un consorcio en el que aparecen el fondo soberano de Arabia Saudí, Silver Lake y Affinity Partners.
Por ahora, no se sabe si esa operación terminará concretándose.