La búsqueda de planetas habitables en el universo tiende a centrarse en encontrar agua. Y es que la vida en la Tierra tiene una estrecha relación con el H2O, incluyendo al ser humano, cuyo cuerpo se compone de entre un 45 % y un 73 % de agua.
Ahora, un grupo de científicos ha dado un gran paso en esta dirección gracias al telescopio espacial James Webb, que ha revelado que el exoplaneta LHS 1140 b podría tener un océano de agua templada con un tamaño de la mitad del tamaño del Atlántico, aproximadamente.
Charles Cadieux, autor principal del estudio y estudiante de doctorado en la Universidad de Montreal, destacó que “LHS 1140 b bien podría ser nuestra mejor apuesta para confirmar indirectamente algún día la existencia de agua líquida en la superficie de un mundo extraterrestre más allá de nuestro sistema solar”. Este descubrimiento sería crucial en la búsqueda de exoplanetas potencialmente habitables.
A pesar del interés en otros exoplanetas como los del sistema TRAPPIST-1, LHS 1140 b presenta ventajas únicas. La estrella que orbita es más tranquila y menos activa, lo que facilita la observación de su atmósfera sin interferencias estelares. LHS 1140 b orbita una estrella enana roja, de un quinto del tamaño del Sol, situada a 48 años luz de la Tierra en la constelación de Cetus. Este planeta se encuentra en la zona habitable de su estrella, conocida como la “zona Ricitos de Oro”, donde las temperaturas son adecuadas para mantener agua líquida.

El doctor Ryan MacDonald, becario Sagan de la NASA en la Universidad de Michigan, indicó que “es la primera vez que vemos un indicio de atmósfera en un exoplaneta rocoso o rico en hielo de la zona habitable”. Según MacDonald, también podría haber signos de “aire” en este planeta.
LHS 1140 b ha sido objeto de interés desde hace tiempo, con estudios previos que sugerían que podría tratarse de un mundo acuático. El telescopio espacial James Webb ha sido esencial para avanzar en este campo, ayudando a descartar la teoría de que LHS 1140 b es un mini-Neptuno, y confirmando la posibilidad de una atmósfera rica en nitrógeno, similar a la de la Tierra.