Seguro que alguna vez en tu vida -si no ahora mismo- has tenido un enganche profundo con ‘Cookie Clicker’, el juego que empieza haciendo click en una galleta y termina con millones de fábricas haciendo galletas sin parar para ti con el único placer de ver cómo sube el número para poder comprar más y más sin ningún tipo de objetivo ni final a la vista. Ni falta que hace. Pero vivimos en un mundo ultracapitalista: ¿Cómo no vamos a convertir hacer click en cosas en un instrumento más para ganar dinero?
Plátano espachurrado
Nada de galletas: ahora lo que se lleva es ‘Banana’, un juego de hacer click en un plátano (sí, como suena) con la ventaja -aparente, al menos- de que los productos resultantes puedes revenderlos en Steam. Y no tiene mucho más. Al bajarte ‘Banana’ de manera gratuita, verás un plátano delante de ti. Haz click y verás cómo los números del contador suben sin parar. Cuando llegues a cierto número de clicks, el juego te irá dando objetos para tu inventario de Steam.
Dependiendo del que te toque (hay muchos plátanos, con diferentes motivos), podrás venderlo en Steam por un precio u otro, en un negocio con el que puedes ganar mucho dinero a cambio de nada. Algo así como los NFT, pero aún más estúpido. Para que te hagas una idea: 141.000 personas (probablemente muchas menos, pero con más ventanas y cuentas falsas abiertas al mismo tiempo) están jugando al mismo tiempo a dar clicks, convirtiéndose en uno de los títulos más importantes de la plataforma ahora mismo.
Y es posible que te estés preguntando “Espera, ¿de cuándo dinero estemos hablando?”. Y no os llaméis a engaño: en el Marketplace de Steam lo normal es que valgan menos de 5 céntimos. Pero, por ejemplo, una de la que solo existen 25 unidades, la Crypticnana, se acaba de vender por 514 dólares, suplicando su valor… ¡de apenas 12 días antes! El récord, eso sí, está en la Special Golden Banana, que se vendió por -ojo- 1378,58 dólares.
Por supuesto, ya que todo lo que tienes que hacer es tenerlo de fondo y esperar a que te regale cosas, no son pocos los que han encontrado aquí una mina de oro. Si abres cien ventanas con cien cuentas, y cada una te genera de media un dólar al día, al final del día acumulas cien dólares. Al final de cada mes, tres mil… para gastarlos en Steam. Porque no, no puedes meterlos en tu banco. Y sí, sé lo que estáis pensando: “¿Es que no aprendimos nada del fracaso de los NFT?”. Pues, aparentemente, no. Es el problema del turbocapitalismo: nunca aprendemos de nuestros errores más flagrantes.