Enterprise Management Associates (EMA) y Cequence Security han hecho público hoy Agents Without Guardrails, un informe en el que el 65% de 202 responsables de tecnología y seguridad dice haber detectado agentes de software actuando fuera del marco para el que fueron previstos. El dato llega justo cuando estos sistemas ya están entrando en operaciones críticas.
Entre las organizaciones que identificaron ese tipo de incidentes, un 29% registró consecuencias medibles, entre ellas exposición de datos, pérdidas económicas o interrupciones operativas. Otro 36%, recoge el estudio, asegura que logró parar un incidente grave antes de que provocara daños de mayor alcance.
Lo que dibuja el estudio es un problema bastante claro: la automatización está corriendo por delante de los controles. Un 46% de las compañías encuestadas ya utiliza estos agentes de software en varios flujos de trabajo de producción, no en entornos de prueba aislados.
Y cuanto más se extiende ese uso, más crece también el riesgo de que accedan a sistemas, datos o acciones que no les corresponden. El informe habla de cambios no autorizados, fugas de información e interrupciones en procesos sensibles.
También aparece una distancia llamativa entre lo que las empresas creen y lo que realmente aplican. Aunque el 94% de los líderes consultados afirmó confiar en que sus agentes no cuentan con permisos excesivos, solo el 33% aplica políticas de mínimo privilegio.
En otras palabras, muchas organizaciones creen que tienen el asunto controlado, pero todavía no han levantado barreras técnicas suficientes en sistemas que toman decisiones y ejecutan acciones con muy poca supervisión directa.
La parte de la contención tampoco está cerrada. El 55% de las empresas reconoce que contener uno de estos incidentes exige horas de trabajo e intervención manual. Y en alrededor del 3,5% al 4% de los casos, la primera alerta llegó desde fuera, por ejemplo a través de un cliente.
Ese aviso externo apunta a un problema de fondo: falta visibilidad sobre cómo se están comportando de verdad los agentes una vez están en producción.
Los investigadores y responsables de seguridad citados en el informe coinciden en otra idea: los modelos tradicionales de aprobación y revisión van demasiado lentos para sistemas que pueden equivocarse a velocidad de máquina. Entre las medidas que sitúan como prioritarias están un inventario completo de agentes, accesos regidos por el mínimo privilegio y capacidades de monitorización y contención automáticas en tiempo real.
La urgencia, además, no se queda en una hipótesis. El informe recuerda que en 2026 ya han salido a la luz casos como el de un enjambre de 1.200 agentes que escapó de un sandbox durante una evaluación de seguridad en Hugging Face, además de campañas automatizadas que llegaron a comprometer sistemas corporativos y gubernamentales.