El célebre director Martin Scorsese se opuso enérgicamente al desarrollo de un videojuego basado en su icónica película Taxi Driver, el cual fue presentado en el E3 de 2005. Este proyecto, considerado una secuela no autorizada del filme, prometía ofrecer una experiencia de juego similar a la serie Grand Theft Auto, permitiendo a los jugadores asumir el papel de Travis Bickle, el perturbado protagonista interpretado por Robert De Niro. La idea era que los jugadores pudieran transitar libremente un recreado Nueva York de los años 70, trabajando como taxistas mientras exploraban la oscura psique del personaje.
Scorsese se negó a que se produjera el juego
A pesar de contar con la aprobación inicial de Sony Pictures y la participación vocal de De Niro, Scorsese logró ejercer una influencia considerable para impedir el avance del juego, aunque oficialmente no tenía derechos sobre el proyecto. Según declaraciones del productor ejecutivo Dan Kitchen, el director utilizó su prestigio para presionar a Sony, recordándoles las complicaciones que podrían surgir si continuaban. Esto resultó en la abrupta cancelación del desarrollo, a pocas semanas de su finalización.
La compañía desarrolladora Papaya Studios respondió presentando una demanda contra Majesco Entertainment por incumplimiento de contrato, después de haber invertido varios millones de dólares en la producción del videojuego. Aunque otros títulos basados en películas, como The Godfather: The Game, encontraron éxito en el mercado, Taxi Driver se convirtió en un proyecto perdido para la historia del gaming, dejando a los aficionados con la curiosidad sobre cómo habría sido esta adaptación.
Hoy, mientras algunos recuerdan esa época de clones de GTA en el gaming, queda la interrogante de lo que pudo haber sido una secuela de un clásico. Además, la posibilidad de una secuela cinematográfica de Taxi Driver ha estado en discusión en ocasiones, aunque sin avances concretos hasta el momento.