Por lo que se ha publicado hasta ahora, Ford integrará Apple Maps de forma nativa en sus próximos coches eléctricos a partir de 2027. Es decir, la marca no se quedará solo en Apple CarPlay como simple proyección del iPhone en la pantalla del coche.
La jugada deja a Ford en una posición bastante particular dentro de la industria. Mientras algunos fabricantes intentan poner límites al acceso de plataformas móviles externas, Ford estrecha su relación con Apple y la incorpora a su siguiente paso en software y experiencia digital.
En concreto, Ford recurrirá a MapKit for Automotive, el nuevo kit de desarrollo de Apple para el sector del automóvil, para llevar la navegación y los mapas directamente al sistema de infoentretenimiento del vehículo, siempre a partir de la información conocida hasta ahora.
Eso abre la puerta a una experiencia más integrada y, en principio, más fluida, porque el conductor no dependerá solo de conectar el móvil para usar la navegación de Apple. El propio coche podrá ejecutar una versión nativa de Apple Maps desde su software. Para Apple, esto también representa un avance claro en su estrategia dentro del automóvil. Para Ford, por su parte, es una manera de apoyarse en una marca y en una interfaz que millones de usuarios de iPhone conocen de sobra.
Si se confirma lo que se ha publicado, esta integración más profunda llegará por primera vez en 2027, dentro del próximo vehículo eléctrico mediano de Ford.
Ese futuro eléctrico de tamaño medio formaría parte de la nueva generación de EV más asequibles de la compañía y, según esas mismas informaciones, rondaría los 30.000 dólares. Y ese precio no es un detalle menor, porque Ford no estaría guardando esta tecnología para un modelo de lujo o para un coche escaparate, sino para uno de los productos llamados a ser clave en su intención de hacer más accesibles los eléctricos.
La integración con Apple Maps también debería traer funciones pensadas específicamente para vehículos eléctricos.
Entre ellas, y siempre según lo publicado hasta ahora, se espera enrutamiento con datos de batería en tiempo real, planificación automática de paradas de carga y preacondicionamiento de la batería antes de llegar al cargador, con la idea de mejorar el rendimiento de la recarga. Además, toda esa información de navegación y cartografía podría servir para afinar BlueCruise, el sistema de conducción manos libres de Ford, aunque ahí todavía faltan detalles técnicos. Queda bastante por saber.
La decisión de Ford va justo en la dirección contraria a la de General Motors, que ha decidido eliminar Apple CarPlay y Android Auto de sus futuros vehículos para empujar una plataforma propia construida sobre Android Automotive OS de Google.
Ford, en cambio, parece inclinarse por una fórmula más abierta y más pegada a lo que muchos conductores ya usan cada día, así que esta elección podría acabar convirtiéndose en un argumento de venta importante. Aun así, siguen sin conocerse los términos financieros del acuerdo entre Ford y Apple, y tampoco está resuelto cómo se abordarán cuestiones como las licencias, el reparto de ingresos o el despliegue de esta integración en mercados fuera de Norteamérica, como Europa y Asia. De momento, también se desconoce cuándo llegará a todos los mercados.