Foxconn, la gran ensambladora del iPhone para Apple en Zhengzhou, ha vuelto a activar hoy la contratación en su mayor complejo de montaje. Lo hace con primas de entre 7.500 y 10.000 yuanes para atraer mano de obra de cara al iPhone 18 Pro y al iPhone 18 Pro Max. Distintos informes sitúan el incentivo en torno a 1.230 dólares por empleado, una pista bastante clara de que Apple y sus socios ya han entrado en la fase delicada previa al lanzamiento de otoño.
Para el mercado, la lectura es sencilla: salvo giro inesperado, los modelos premium de la familia iPhone 18 siguen el calendario de siempre en Apple, con el pico de producción previsto para finales de agosto y la llegada a tiendas en septiembre de 2026.
La subida de las bonificaciones en Zhengzhou suele servir como termómetro de la demanda de trabajadores. Cuando Foxconn eleva esos incentivos, casi siempre responde a la misma urgencia: necesita reforzar líneas de montaje en muy poco tiempo para aguantar el tramo más exigente del año.
Esta vez, varios informes señalan directamente al iPhone 18 Pro y al iPhone 18 Pro Max, que son además los modelos que más dinero dejan a Apple.
Y eso encaja con otra idea que cada vez pesa más dentro de la cadena de suministro: si faltan componentes, Apple pondrá por delante los dispositivos con mejor margen.
Algunos medios especializados incluso dibujan un escenario en el que Apple presentaría en septiembre los iPhone 18 Pro, el iPhone 18 Pro Max y un posible modelo plegable, mientras que los iPhone 18 estándar quedarían para comienzos de 2027. De momento, ni Apple ni Foxconn han confirmado públicamente un plan así.
Que la producción avance no quiere decir que el camino esté despejado. Los fabricantes de móviles y de electrónica de consumo llevan meses peleando con una oferta más ajustada de memorias DRAM de alto rendimiento, en parte porque los grandes fabricantes de chips están reservando capacidad para otros segmentos donde la demanda aprieta mucho.
Un informe reciente llegó a plantear que el coste de los materiales del iPhone 18 Pro podría subir un 38% interanual, empujado sobre todo por el precio de la memoria. Apple, de hecho, ya había admitido más presión en este frente para el trimestre de septiembre, aunque sin explicar cuánto podría acabar notándose en el precio final.
Si esa tensión no afloja, Apple tendrá que elegir: comerse parte del impacto, pasarlo al consumidor o guardar más stock para los modelos Pro, que son los que mejor sostienen su margen.
Por otro lado, varias informaciones apuntan a que Apple sigue ensanchando su diversificación industrial fuera de China. La producción a gran escala del iPhone 18 Pro y del iPhone 18 Pro Max también habría arrancado en India, con Foxconn y Tata Group implicados, sobre todo con la vista puesta en abastecer mercados como Estados Unidos y Europa.
Aun con eso, Zhengzhou sigue siendo la pieza central del puzle. Y ahí queda otro frente, bastante menos visible: las acusaciones lanzadas a finales de 2025 sobre horas extra excesivas, retención salarial y prácticas de contratación discriminatorias en esa misma planta, un asunto del que apenas se ha sabido nada nuevo en los últimos meses. Por ahora, la imagen general favorece a Apple: más contratación, producción en marcha y margen para llegar a su gran cita de septiembre. La duda de verdad sigue en otro sitio, cuánto costará poner el iPhone 18 Pro en manos del usuario.